Alemania sale a fondear la industria frente a la crisis por los aranceles
El canciller alemán, Friedrich Merz, dijo ayer que se reunirá próximamente con ejecutivos de los sectores siderúrgico y automovilístico en dos cumbres separadas para discutir cómo proporcionar apoyo en tiempos de altos costos y aranceles.
Merz, que no facilitó fechas, dijo que es absolutamente esencial reforzar la economía alemana, la tercera del mundo tras Estados Unidos y China, ante la creciente competencia del exterior. "La industria siderúrgica alemana se encuentra en una situación difícil", comentó, citando los elevadísimos aranceles estadounidenses a la importación.
"Quiero que mantengamos la producción de acero en Alemania a largo plazo. Queremos discutir cómo podemos lograr este objetivo con los productores y los representantes de los trabajadores", agregó.
En cuanto al atribulado sector automovilístico, Merz indicó que la cumbre incluirá a los proveedores de automóviles, no sólo a los fabricantes, y añadió que los fabricantes de piezas están "sufriendo de forma masiva" la crisis de la industria.
El canciller Merz afirmó este último domingo en Berlín que Alemania y la Unión Europea (UE) deberían explorar nuevas oportunidades comerciales en Sudamérica, Asia y África, más allá del reciente acuerdo alcanzado con Estados Unidos, que establece un arancel del 15% a los productos europeos.
Merz preguntó con inquietud: "¿Cómo gestionamos el comercio mundial si, por ejemplo, los estadounidenses ya no están dispuestos a seguir las reglas de la Organización Mundial del Comercio?". Su observación subraya una creciente preocupación sobre la estabilidad del sistema multilateral de comercio.
El acuerdo negociado entre el presidente Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, establece una tasa arancelaria general del 15 % sobre productos europeos, una medida que Merz calificó de desventaja ù"podemos haber salido mal parados"ù aunque reconoció que evitó una guerra comercial abierta.
En el plano económico, Alemania ha sentido ya los efectos adversos. Durante el primer semestre de 2025, sus exportaciones hacia Estados Unidos cayeron un 3,9 %, lo que redujo el superávit bilateral en un 12,8 %.