REVELACIÓN

Los amigos de Elon Musk le advirtieron que no comprara Twitter

Personas cercanas a Elon Musk pensaron que la compra de Twitter era un "problema enorme" que lo distraería de sus obligaciones en Tesla y SpaceX. No los escuchó

BAE Negocios

"Se viene otro enorme problema", pensó Reid Hoffman cuando su amigo, el magnate Elon Musk, le dijo que iba a comprar Twitter. Casi como una predicción del futuro, Hoffman le advirtió al CEO de Tesla por los riesgos que traía el comprar una red social, y le dijo que no lo hiciera. Lo mismo hicieron varios amigos, pero no fueron escuchados. Pocos meses después, Musk se arrepintió y buscó retractarse, sin éxito, y ahora espera que la Justicia decida si el acuerdo de 44.000 millones de dólares se lleve a cabo.  

Al principio, los mejores amigos de Elon Musk pensaron que la idea de comprar Twitter era un chiste. De hecho, el magnate ya había bromeado con eso en el pasado, cuando en un tweet preguntó cuánto valía su red social. Después de todo, el modo excéntrico del multimillonario siempre incluyó algunos desvaríos que no pasaron a mayores, y esta idea no parecía ser más que eso.

Sin embargo, el magnate insistió en el tema, y llegó un momento donde sus amigos se dieron cuenta de que no estaba bromeando. "Creo que tuve la reacción de la mayoría de la gente. Fue como: 'Dios mío, se viene otro enorme problema. Ya está lidiando con un muchos de esos'", recordó Hoffman, parte de la llamada "PayPal Mafia" en donde estaba Musk, a Axios.

 

Otros amigos también intentaron advertirle que no lo hiciera. ¿Por qué? A muchos les preocupaba que subestimara los dolores de cabeza que venían con la compra de Twitter —el acuerdo no se hizo y ya son muchos— y cómo eso podría distraer los esfuerzos de SpaceX y Tesla, que todos creían que son más importantes para él.

Elon Musk y Twitter

La oferta que hizo Elon Musk fue de 44.000 millones de dólares, es decir, 54,20 dólares por acción. Los títulos de Twitter nunca llegaron a valer eso, sino que su máximo fue 50 dólares y ahora se mueve alrededor de los 40 dólares. Para financiar la compra, Musk se hizo con préstamos y aportes externos, y también le preguntó a Hoffman si estaba interesado en participar.

Su firma de capital de riesgo, Greylock, rechazó la oferta de Musk de invertir en conjunto. Sin embargo, el CEO de Tesla logró convencerlo de la importancia de quedarse con la red social. “Fui una de las personas que pensó que no podía hacer tanto Tesla como SpaceX y claramente estaba equivocado... Elon tiene razón en que Twitter necesita innovación”, consideró.

Para Musk, un gran problema de Twitter es la cantidad de bots y cuentas spam que hay en la plataforma, y prometió que iba a "solucionarlo o morir intentándolo". Sin embargo, poco después de anunciar la compra, denunció que la cantidad de esas cuentas era mucho mayor a la que había informado Twitter, y decidió retirar su oferta.

Twitter negó las acusaciones —ahora respaldadas por un informante— y denunció a Elon Musk. Por eso, ambas partes esperan con ansias el próximo 17 de octubre, donde la Justicia deberá decidir si el acuerdo se lleva adelante, aunque Musk no quiera, o si se cancela, dejando a Twitter frente a un panorama desolador. 

Ante cualquiera de los dos casos, los amigos de Musk podrán decir, sin miedo, que eran problemas que podían evitarse si tan solo los hubieran escuchado.

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