Netflix ingresa a la Motion Pictures Association of America
Una novedad sustancial para entender el audiovisual de hoy
La noticia pasó inadvertida fuera de los Estados Unidos, donde le dieron la importancia que merece solo los medios dedicados al negocio del espectáculo -y no al espectáculo en sí. Pero es de enorme peso para comprender el nuevo ecosistema de medios y diversión que se está terminando de construir especialmente este año. El titular es simple: Netflix ingresó a la Motion Pictures Association of America (MPAA) como miembro pleno. Lo que dice en realidad es muchísimo más.
La MPAA, integrada hasta hace poco por seis grandes estudios de Hollywood, es el organismo no gubernamental que defiende los intereses de los productores de cine estadounidenses en todo el mundo. También son los encargados de calificar películas por edad, algo que no es obligatorio y que tampoco es facultad del Estado (curiosidad: durante la vigencia del código de censura, creado por los productores para regular los contenidos, todas las películas debían ser aptas para todo público hasta que la MPAA, capitaneada por Jack Valenti en los sesenta, adoptó la calificación por edad que ya regía en gran parte del mundo, la Argentina incluida). Es decir, la MPAA regula todas las relaciones importantes del cine; y en su seno se dan acuerdos para estrenar y difundir, así como se establecen políticas para, por ejemplo, luchar contra la piratería o pelear fechas de estreno en el resto del mundo. Ambas cosas -piratería y simultaneidad de estrenos- están vinculadas.
La MPAA protege los intereses comerciales del cine de Hollywood en todo el mundo
Netflix no estrena en salas salvo cuando necesita hacerlo para, por ejemplo, permitir que sus producciones compitan en festivales o en temporadas de premios como los Oscar, cuya disposición básica es que un filme tenga estreno comercial en salas antes del 30 de diciembre de cada año. Pero más allá de eso, es un productor cinematográfico en toda regla, que además gasta unos u$ 8000 millones en producción propia (aunque es cierto que solo una parte es para películas). Pero tiene un interés común con la MPAA: la piratería. La tecnología digital de Netflix y que su distribución se realice vía digital la vuelve más vulnerable que al resto de las empresas. Pero también es la que mejor entiende el know-how digital.
Así, al mismo tiempo que la MPAA pierde a uno de sus miembros (Fox se disuelve en Disney), incorpora al que maneja con mayor conocimiento las herramientas de lo digital. Es central en estos momentos, porque las majors, con Disney a la cabeza, se lanzarán en los próximos meses al mismo campo que Netflix, lo que implica coordinar estrategias en todo el mundo para proteger el material audiovisual. Más allá del obvio reconocimiento para la firma de Ted Sarandos de que forma parte -hoy central- de un ecosistema hasta ayer analógico, es importante la comunidad de intereses que comienza a formarse gracias a la revolución digital. La noticia es más importante, pues, de lo que parece.