Un reencuentro amable y cómico con viejos amigos, vísceras y muertos vivos

Crítica Zombieland 2

BAE Negocios

Hace una década, Zombieland, una película de presupuesto medio, con actores muy conocidos pero aún no estrellas, resultó no solo un éxito de público (modesto, es cierto, pero éxito al fin) sino también de crítica. Y terminó de lanzar la carrera de Jesse Eisenberg y Emma Stone, además de darle una vuelta de tuerca a ese callejón sin salida que es el apocalipsis zombie.

Diez años más tarde, con los mismos intérpretes -los mencionados más Woody Harrelson y Abigail Breslin, alguna vez la nena de Pequeña Miss Sunshine-, esta segunda vuelta rescata lo mejor de aquella pequeña locura independiente: la amabilidad y el cariño para con sus personajes, incluso si la sangre y las cabezas reventadas siguen estando a la orden del día. Le suma un condimento satírico un poco más explícito, es cierto, y quizás allí es donde se resiente respecto de la original. Pero logra ser una película que hace sentir bien. No es poco.

 

Un reencuentro amable y cómico con viejos amigos, vísceras y muertos vivos
Esta nota habla de: