Demasiada moraleja, demasiadas canciones, demasiada corrección y muy poco cine

Crítica de Frozen II

BAE Negocios

Cuando llega el final de Frozen II, el espectador respira aliviado: ya no habrá más canciones. Las canciones no son un problema en sí, solo cuando, como en este caso, son utilizadas para subrayar con trazo grueso lo mismo que está contando la imagen. Sin embargo, no es el mayor defecto de una película que, más breve que la original, parece más larga. Hasta casi la hora de metraje no hay un conflicto claro, ni algo que genere algún tipo de emoción: solo secuencias espectaculares que, sin algo humano que las ligue al espectador, carecen de sentido. Cuando finalmente pasa algo, todo se acelera de tal modo que el guión se llena de agujeros que se superan con una magia pensada como sistema de parches. Hay una búsqueda demasiado consciente de la corrección política y la "inclusión" que van a contramano de la historia. Ni cuento de hadas ni de superheroína: solo moraleja y trinos.

Título original: Ídem, EE.UU., 2019. Duración: 103’. Dirección: Chris Buck, Jennifer Lee. Voces originales: Kristen Bell, Idina Menzerl, Josh Gadd. Apta para todo público

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