La ocurrente respuesta de Emma Watson cuando le preguntan por qué no se casó
En un podcast, la actriz británica de 35 años sorprendió con una contestación inesperada sobre el matrimonio y criticó la presión social que enfrentan los jóvenes
Emma Watson volvió a sorprender con una confesión íntima. Durante su paso por el podcast “On Purpose” de Jay Shetty, el conductor le preguntó por qué no se había casado. Lejos de la solemnidad que suelen despertar estos temas, la actriz de 35 años lanzó, entre risas: "Estoy tan feliz de no estar divorciada todavía".
La ocurrencia escondía un trasfondo serio. Watson explicó que, a su juicio, la sociedad empuja a los jóvenes a cumplir con plazos rígidos para casarse, como si la vida estuviera guionada de antemano. En ese contexto, calificó al matrimonio no como un trámite inevitable, sino como "un milagro", algo que sólo tiene sentido cuando ocurre en el momento justo y sin presiones externas.
"Creo que es una violencia y una crueldad, especialmente hacia los jóvenes y, sobre todo, hacia las mujeres, hacerlos sentir que no tienen valor o que no tuvieron éxito en la vida porque no llegaron a forzar algo que no creo que pueda ni deba imponerse", afirmó. Para ella, unir la valía personal al estado civil es "lo menos romántico que puedo imaginar".
La protagonista de Harry Potter recordó que, si hubiese intentado casarse en su juventud, el resultado habría sido un desastre. "No me conocía lo suficiente todavía, no tenía una idea clara de mi propósito, de mi visión, de cómo iba a estar al servicio", detalló.
Watson añadió que llegar a esa conclusión le demandó tiempo y preguntas incómodas. "Me senté conmigo misma en mucho disconfort, me hice preguntas muy difíciles para llegar a este punto. Todavía no me sucedió", reconoció.
El planteo de la actriz se inscribe en un cambio de época. En Estados Unidos, la edad promedio para el primer matrimonio trepó en 2024 a 30,2 años para los hombres y 28,6 para las mujeres, cifras que en 1970 eran diez años menores.
No es la única voz en esa línea. Kim Kardashian admitió que su fugaz matrimonio con Kris Humphries estuvo atravesado por la presión de “ponerse al día”, y Tracee Ellis Ross reivindicó la enseñanza de su madre, Diana Ross: que la plenitud personal no depende de un hombre ni de un casamiento.
Con humor, pero también con firmeza, Watson dejó claro que su decisión no es una renuncia, sino un modo de desactivar el mandato. Y que, para ella, el verdadero milagro no es casarse a cualquier precio, sino hacerlo cuando la vida lo ponga en su camino.