Tras una compleja enfermedad, falleció el comediante y autor Santiago Bal

A los 83 años

BAE Negocios

A los 83 años, víctima de una neumonía que ya lo había obligado a quedar en coma farmacológico el pasado fin de semana, falleció el actor cómico Santiago Bal. La noticia fue confirmada por su pareja, Carmen Barbieri, y su hijo, Federico Bal. Notoriamente conmovida, Barbieri señaló en una entrevista televisiva que "se fue en paz, saldó esas cuentas que uno tiene que saldar antes de irse; pidió perdón. Hay que saber disculparse. Con su hija, por ejemplo, tuvieron charlas largas y Julieta quedó bien y él supongo que también".

Bal arrastró varios problemas de salud desde hace décadas, pero aunque en varias oportunidades eso le dificultó la vida profesional y familiar, siempre volvió a los escenarios. Lo importante es que se trataba de uno de los últimos -probablemente, el último- representante de un tipo de comediante completo que no solo podía interpretar personajes en el teatro de revistas (su último hogar) sino también comedias de situaciones tanto en el cine como en la televisión, aunque es en el segundo registro donde se encuentran sus trabajos más significativos, como Gorosito y Señora, aquella tira de principios de los años setenta con guiones de Mesa y Basurto que se truncó por el prematuro fallecimiento de Susana Brunetti, coprotagonista con Bal.

El estilo de Bal es interesante: no apelaba al repentismo de Olmedo ni a exagerar la gesticulación, sino que utilizaba un tono medio -y medido- que no solía caer en la grosería. Fue el gran intérprete del "chanta" porteño, a veces atravesado por el amor romántico, y podía manejar la ironía y la réplica cómica con gran fluidez. En una época donde abundaba la exhuberancia, Bal siempre fue más sutil. Películas como Yo también tengo fiaca -donde era el partenaire de una cómica Susana Giménez- lo demuestran. Una especie en extinción.

Esta nota habla de: