El "Caballo de Troya" de la reforma laboral en Grecia
Más allá de la extensión del horario a posibles 13 horas diarias y seis días a la semana, la norma esconde criminalización de las protestas y distintas variantes de flexibilización
Mientras en el congreso argentino avanza un proyecto de ley para reducir la jornada laboral, en Grecia se aprobó una reforma laboral que enmascara retrocesos como la criminalización de la protesta, y una amplia flexibilización de los trabajadores.
Y si bien la mayor polémica se dió en cuanto a la posible extensión de la jornada laboral hasta 13 horas diarias, ese parece ser el punto menos gravoso para los trabajadores griegos, que ya realizaron movilizaciones y paros para oponerse a la medida.
Oficialmente, la jornada laboral en Grecia continúa siendo de 8 horas y 5 días a la semana, pero ahora se legaliza que los griegos puedan tener un segundo empleo en blanco con un máximo de 5 horas al día, algo que no estaba permitido antes de la reforma.
En España, por ejemplo, el pluriempleo no tiene límite y no hay un tope para la extensión total de la jornada, por lo que teóricamente un empleado podría trabajar a jornada completa en dos empleos distintos, con una jornada de 16 horas. Los únicos requisitos pasan por respetar las 12 horas de descanso entre jornadas del mismo empleo y límites en la seguridad social.
Guardia
Sí se abre la puerta a una extensión de jornadas bajo la fachada de la estacionalidad, ya que las empresas de sectores como el turismo (con tempordas altas y bajas) podrán fijar seis días laborales a la semana en los períodos pico, aunque para ello deberán otorgar un aumento del 40% en el salario diario.
Los sindicatos griegos apuntaron a la falta de precisiones en el artículo 26 de la nueva normativa que establece esta modalidad, y remarcaron que esto abre la puerta a un aumento encubierto de jornada laboral a nivel general.
Otra de las medidas flexibilizadoras es la creación de una suerte de "empleado de guardia", un contrato a medida con horario rotativo, en virtud del cual el empleador puede pedir que el trabajador se presente a cumplir tareas con un aviso de 24 horas o menos, cobrando sólo las horas trabajadas. Si el empleado se niega a presentarse será responsable del incumplimiento del contrato.
Los sindicatos reclaman que la única “protección” legal para el empleado es que en el contrato debe estipularse un determinado número de horas semanales que se deben cumplir, pero el horario podrá modificarse a discreción de la empresa, con lo que el trabajador no puede planificar su tiempo libre o tomar un segundo empleo.
Criminalización
Pero el artículo que puso en alerta a los gremialistas helenos es el que estipula: "Se castigan las acciones sindicales y se prevén fuertes multas y penas de prisión para quien decida 'impedir' o bloquear la llegada o salida de personas que quieran ir a trabajar". La legislación griega ya prohíbe el uso de violencia en los llamados "piquetes informativos", por lo que los sindicatos dicen que el objetivo verdadero es limitar el derecho de huelga mediante la criminalización de los paros.
Finalmente, la reforma habilita a que las empresas despidan a un trabajador sin aviso previo o sin indemnización durante su primer año contratado (salvo que las partes hayan resuelto otra cosa), extiende el período de prueba a seis meses y establece multas de hasta 10.500 euros si los empleadores no declaran las horas extras de los trabajadores o los cambios de turno.
El ministro de trabajo griego Adonis Georgiadis dijo que la polémica medida “ni elimina la jornada de ocho horas ni de cinco días” y asegura que busca flexibilizar el horario para reducir la economía en negro y las horas extras no declaradas.