Empresas del Reino Unido afrontan dificultades en el post-brexit

Manufactura, logística y servicios financieros entre los sectores más afectados

BAE Negocios

Menos de dos semanas después de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, las empresas británicas de distintos rubros afrontan numerosas dificultades, entre formalidades administrativas y efectos imprevistos del Brexit, según reportan medios europeos.

El ministro del Gabinete británico Michael Gove advirtió que habría "perturbaciones importantes" en los puntos de entrada del país debido a los trámites adicionales que ralentizan el tráfico, un problema particularmente grave en el caso de los productos frescos.

Entre las demoras en los puertos de entrada, en particular Dover, y la reducción de tres a una en el número de paradas permitidas para entregar o recoger mercancías, el sector del transporte vive días complicados. Las empresas de logística buscan formas de depender menos del puerto de Dover y, en Irlanda en particular, de evitar el Reino Unido y sus actuales complicaciones, incluso si esto significa tomar rutas más largas.

Los sectores más afectados por el Brexit de momento son los productos minerales y metálicos, la maquinaria y el equipo eléctrico, los productos químicos y los textiles, que dependen en gran medida de las importaciones procedentes de fuera de la UE y, por lo tanto, sujetos a la denominada "norma de origen". Según dicha norma, un bien está sujeto a aranceles si ha llegado a suelo británico desde el extranjero y luego es enviado a la UE.

Apenas tratados en el acuerdo comercial postbrexit entre la UE y el Reino Unido, los servicios financieros han sufrido una ruptura brutal, señala Tej Patel, de la consultora Capco. Las empresas de servicios financieros británicas, ahora privadas de su "pasaporte" a la UE, están a la espera de recibir equivalencias, autorizaciones para operar en áreas específicas (derivados y corretaje de acciones, compensación, etc.) y fácilmente revocables.

La Comisión Europea no parece dispuesta a conceder nuevas licencias además de las dos ya concedidas (en particular, la compensación de las transacciones de derivados, que se realiza en su inmensa mayoría en la City de Londres), y solicitó "información adicional" a las autoridades británicas.

Ante la perspectiva de meses de incertidumbre jurídica, muchos decidieron transferir las transacciones relativas a empresas europeas a sus filiales en el continente, lo que provocó una migración estimada por S&P en 6.000 millones de libras (USD8160 millones, 6.710 millones de euros) desde el 4 de enero.

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