La mujer que identificó 30 tipos de queso con los ojos vendados

La proeza sensorial de esta catadora no es un don, sino el resultado de años de entrenamiento. Su récord pone en valor el capital humano en una industria cada vez más dominada por la producción en masa.

BAE Negocios

Una experta en quesos batió el récord de la mayor cantidad de variedades identificadas por el olfato. Su habilidad es un testimonio del poder del cerebro humano y un vistazo al negocio de la certificación profesional.

Con los ojos vendados y confiando únicamente en su sentido del olfato, una experta catadora de quesos logró identificar correctamente 30 variedades diferentes en pocos minutos, estableciendo un nuevo Récord Guinness. Esta hazaña, que puede parecer un nicho, es en realidad una demostración del altísimo nivel de especialización en la industria alimentaria global.

La habilidad para distinguir las sutiles notas aromáticas de un Camembert, un Roquefort o un Gruyère no es innata. Es el resultado de un entrenamiento riguroso que calibra el cerebro para reconocer miles de compuestos volátiles, un proceso similar al que siguen los sommeliers con el vino o los perfumistas.

 

La ciencia del olfato y la memoria

Este récord es de gran interés para la neurociencia. El sentido del olfato está directamente conectado con los centros de la memoria y la emoción en el cerebro (el sistema límbico). Esto explica por qué los olores pueden evocar recuerdos tan vívidos. El entrenamiento de un catador consiste en:

  • Construir una "biblioteca" de olores: Asociar miles de aromas con su fuente y descripción.
  • Desarrollar un lenguaje técnico: Aprender un vocabulario preciso para describir las sensaciones olfativas.
  • Calibrar el paladar y el olfato: A través de catas comparativas constantes para afinar la percepción.
El negocio de la expertise

En una industria quesera global que mueve más de 100 mil millones de dólares, la figura del experto es crucial. Profesionales con esta habilidad son contratados para:

  • Control de calidad: Asegurar la consistencia y la calidad en la producción a gran escala.
  • Certificación y denominación de origen: Actuar como jueces en concursos que otorgan medallas y certificaciones que aumentan el valor de un producto.
  • Formación y consultoría: Educar a otros profesionales y ayudar a los minoristas a seleccionar y comercializar sus productos.

El récord de esta catadora es un recordatorio de que, incluso en la era de la industrialización de los alimentos, el capital humano –el conocimiento, la experiencia y un sentido del olfato finamente entrenado– sigue siendo un activo invaluable y un factor clave de diferenciación en el mercado.

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