Más de la mitad de los jóvenes en España enfrenta precariedad económica y laboral
La temporalidad, los bajos salarios y el desempleo juvenil amenazan el futuro económico de la nueva generación y la estabilidad de la clase media en España.
Más del 60% de los trabajadores españoles de entre 16 y 19 años tiene un contrato temporal, porcentaje que se reduce al 46,4% entre los de 20 a 24 años y al 27,6% en el grupo de 25 a 29 años, según el informe "España no es un país para jóvenes" de la consultora Freemarket Corporate Intelligence. A nivel global, la temporalidad laboral entre los asalariados es del 17,08%, lo que deja en evidencia la gran brecha que afecta a los jóvenes españoles.
Estos datos, apoyados en cifras de organismos como la OCDE y el Banco de España, reflejan la creciente precariedad del mercado laboral juvenil, donde los contratos temporales y a tiempo parcial son una constante, según señala el medio español elEconomista.es
Desigualdad económica y descenso demográfico
Esta situación tiene efectos directos en los ingresos de los jóvenes. Los menores de 29 años perciben salarios que son un 35% inferiores a la media nacional. Además, su crecimiento salarial es significativamente más lento en comparación con generaciones anteriores. Mientras que los nacidos en 1955 alcanzaron la base media de cotización a la Seguridad Social a los 27 años, los nacidos en 1985 aún no lo lograban a los 34. Esto no solo afecta su poder adquisitivo, sino también su capacidad para acceder a una vivienda o consolidar un patrimonio.
La brecha económica también se refleja en los ingresos familiares. Los hogares con sustentadores jóvenes tienen una renta anual un 15% inferior a la media nacional, y en aquellos sin formación superior, esta diferencia llega al 40%. Esta tendencia se agrava por el debilitamiento del peso demográfico de los jóvenes, que pasaron de representar el 21,11% de la población en 1980 al 14,81% en 2023.
Riesgo de pobreza y baja felicidad
En contraste, el porcentaje de personas mayores de 65 años creció de forma significativa, limitando la influencia política de los jóvenes en un país cada vez más envejecido.
En tanto, la situación financiera de los jóvenes es alarmante. Según la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, la riqueza neta de los hogares más jóvenes ha caído drásticamente, con una disminución del 37,5% en la propiedad de viviendas entre 2011 y 2022. En 2023, el 31,2% de los jóvenes estaba en riesgo de pobreza, y el 11,5% enfrentaba carencia material severa, reflejando un empobrecimiento estructural en este grupo etario.
Estancamiento a la vista
Además, el informe de Freemarket Corporate Intelligence destaca un deterioro en la felicidad de los jóvenes, que en España ocupan el puesto 55 en el ranking global. La insatisfacción vital entre los menores de 30 años ha crecido desde la pandemia, exacerbando una crisis que no solo es económica, sino también emocional y social.
Los hechos muestran que si no se adoptan medidas que reviertan esta tendencia, España podría enfrentarse a una mayor fuga de jóvenes calificados y un estancamiento en la calidad de vida. Las proyecciones son sombrías para la clase media tradicional, que podría ver un aumento de la polarización social y una creciente inestabilidad económica y política.