UNA ESCASEZ INSÓLITA

Científicos alertan por la falta de monos para hacer investigación 

Usan monos para testear vacunas y medicamentos. Tras la pandemia, el mercado se redujo y los precios se dispararon. Alertan por una "tormenta perfecta" que lleva a la humanidad a "un mundo muy incierto"

BAE Negocios

Después de todo lo que significó la pandemia del coronavirus, el mundo entendió que había que prepararse para una siguiente crisis de salud. Millones se invirtieron y se invertirán, cientos de investigaciones se llevan a cabo y decenas de vacunas se desarrollan. Pero sin monos nada es posible. Y Estados Unidos, en este momento, sufre una escasez impensada: no tiene monos para hacer investigaciones

 

 

Así lo denunciaron las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos en un comunicado, en el que señalaron que las nuevas formas de estudiar biología, utilizando modelos de inteligencia artificial o células en cultivo, no están listas para reemplazar las pruebas en monos. Y hasta Elon Musk los necesita.

Los estudios que utilizan primates no humanos, especialmente monos, fueron fundamentales para los avances médicos que salvan vidas, incluida la creación de vacunas contra el Covid-19, debido a sus similitudes con las personas. Estados Unidos financia colonias en centros nacionales de primates, pero los suministros eran escasos y se importaban regularmente más animales incluso antes de la pandemia.

“En este momento (los monos) continúan siendo modelos esenciales en la investigación biomédica”, dijo Kenneth Ramos, médico científico del Sistema Universitario Texas A&M y presidente del comité que redactó el informe.

Qué pasa si Estados Unidos se queda sin monos

El problema es doble: hay cada vez más demanda de monos, pero, al mismo tiempo, es cada vez menos el financiamiento para expandir las colonias de reproducción en los centros de Estados Unidos. Según el informe de los científicos, la financiación federal para los centros nacionales de primates se redujo en un 23 % durante la última década.

Y no solo es eso: Estados Unidos dependía de importaciones de monos. China dejó de exportarlos en 2020, año de mayor investigación por el coronavirus. Eso redujo en un 20% la entrada de una especie, los macacos cynomolgus, desde ese país. Por si esto fuera poco, Estados Unidos presentó cargos para detener una red de contrabando de Camboya acusada de enviar monos salvajes en peligro de extinción en lugar de los criados para la investigación, limitando aún más los suministros.

Científicos alertan por la falta de monos para hacer investigación 
Las investigaciones en monos siguen siendo objeto de controversia

Sin monos, no hay protección. Una escasez continua de esos animales dejaría a Estados Unidos vulnerable a los brotes de enfermedades infecciosas, ya que los monos suelen ser necesarios para probar nuevas vacunas y tratamientos, dicen los científicos. De hecho, los macacos jugaron un papel importante en las pruebas de vacunas durante la pandemia de Covid-19.

Las investigaciones sobre una variedad de condiciones, desde la infertilidad hasta el Parkinson, se estancarían.  

“A menos que se encuentre una solución, la investigación de primates no humanos en Europa disminuirá e incluso se detendrá en ciertos lugares”, alertó Kirk Leech, director ejecutivo de la Asociación Europea de Investigación Animal. “Nos estamos moviendo hacia un mundo muy incierto”, advirtió.

Escasez e inflación de monos

¿Qué tan grande es el mercado? Según recopiló Science, Estados Unidos usa unos 70.000 monos al año en investigación, la Unión Europea alrededor de 5.000 y el Reino Unido alrededor de 2.000.

La escasez ya era alarmante en 2021, por lo que el gobierno de Joe Biden invirtió más de USD 30 millones adicionales en la cría de monos en sus siete Centros Nacionales de Investigación de Primates. Pero no fue suficiente. El año pasado, el presidente solicitó personalmente unos USD 30 millones adicionales, pero se eliminaron de un proyecto de ley de gastos.

Para Paul Johnson, un inmunólogo que estudia el VIH y es director del Centro Nacional de Investigación de Primates de Emory, la crisis actual es resultado de una "tormenta perfecta" de eventos. En diálogo con el Wall Street Journal (WSJ), lamentó que su centro de primates rechaza a "varias personas con buenas ideas" porque no pueden suministrarles animales.

Científicos alertan por la falta de monos para hacer investigación 
Un solo mono puede llegar a costar 35.000 dólares

Mientras tanto, el precio de los monos de investigación se disparó, y los investigadores gastan su presupuesto para comprar animales. Thomas Geisbert, un virólogo que estudia enfermedades infecciosas como el ébola y Marburg en la rama médica de la Universidad de Texas en Galveston, dijo que un mono cynomolgus costaba alrededor de 5.000 dólares a los vendedores comerciales antes de la pandemia, pero ahora paga alrededor de 35.000 dólares.

Una práctica no exenta de controversias

Los monos son parientes biológicos cercanos de los humanos, comparten genética, cableado conductual y biología cerebral y corporal. Son lo suficientemente parecidos, pero también lo suficientemente diferentes. 

Los neurocientíficos usan monos verdes africanos y babuinos para estudiar el cerebro, mientras que los macacos rhesus y con coletas fueron claves para el coronavirus y otras enfermedades infecciosas. Las vacunas y los medicamentos se prueban en monos antes de las pruebas en personas. 

Sin embargo, las investigaciones en monos todavía generan controversia. Los centros de salud estadounidenses ya dejaron de testear invasivamente a los chimpancés, pero insisten en que todavía se necesitan monos. Los primates no humanos representan el 0,5% de todos los animales utilizados en la investigación biomédica en los Estados Unidos, según el informe.

La crisis, además, retrasó los estudios, lo que obligó a los científicos a utilizar cada vez menos animales ideales (más pesados o más jóvenes de lo normal, por ejemplo) y, en algunos casos, llevó directamente a abandonar los estudios. Sin estudios no hay medicamentos, y sin medicamentos no hay curas ni tratamientos. Sin monos, el futuro de la salud es incierto.

Esta nota habla de: