Desastre nuclear

Diez años de Fukushima: el accidente nuclear más grande desde Chernóbil

A pesar de los esfuerzos en la descontaminación, se tardará 40 años más en desmantelar por completo la planta nuclear. Miles de japonenes evacuados se niegan a volver a la región. La ONU desmintió un aumento en los casos de cáncer a raíz de la radiación

BAE Negocios

Este jueves se cumplen 10 años de Fukushima. El 11 de marzo de 2011, Fukushima Daiichi, una de las centrales nucleares más grandes del mundo, fue destruida en parte por un tsunami. Así inició el segundo accidente nuclear más importante de la historia, luego de Chernóbil

A una década de la catástrofe, las autoridades japonesas aseguraron hoy que siguen investigando los posibles efectos de la radiactividad en la salud de los habitantes de la región debido al aumento de casos de cáncer en la región. Ayer un informe emitido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desvinculó las emisiones radiactivas con el aumento de casos de la enfermedad aunque el miedo continúa.

A pesar de la descontaminación de muchas de las zonas, la mayoría de los evacuados durante el incidente se niegan a regresar al lugar. La estigmatización a la región y todo lo que provenga de ella sigue vigente en el país asiático.

La “triple tragedia” de Fukushima


Fue durante la tarde que un terremoto azotó al país con una magnitud de 9.0 grados en la escala de Ritcher, uno de los más fuertes de los que se tenga registro en la historia de país asiático. El movimiento provocó un tsunami que alcanzó la costa 30 minutos después.

Diez años de Fukushima: el accidente nuclear más grande desde Chernóbil
Un 2,7% de la región afectada permanece clausurada 


La ola más alta que midió la agencia meteorológica japonesa alcanzó los 9.3 metros. Sin embargo, en muchos otros lugares donde los monitores no alcanzaron a registrar, el nivel del agua fue mucho más alto. El saldo total fue de 18.000 muertos y desaparecidos.

Las inmensas olas impactaron en la costa oriental del país, lugar en donde se ubica la planta de energía atómica. Los daños causados en los reactores de la central nuclear de Fukushima provocaron la fusión total o parcial de tres de ellos y forzaron a evacuar a unas 165.000 personas que vivían en la región.

¿Qué se hizo? ¿Qué falta hacer?

Tras el tsunami, la primera etapa consistió en detener los reactores y evitar nuevas emisiones de radiactividad, al verter agua sobre las instalaciones. El paso previo al desmantelamiento de la planta nuclear. 

Durante los 10 años posteriores al incidente el gobierno japonés y Tepco, el operador de la planta, se encuentran desmantelando la central, que incluye la descontaminación previa. Sin embargo, estiman que esta se completará dentro de 30 o 40 años.

Solamente retirar el combustible presente en las piscinas del reactor y llevará 10 años. Luego se debería comenzar con la retirada de escombros: una operación larga y delicada que se llevará a cabo en los reactores 1, 2 y 3. La ejecución de este plan a largo plazo se retrasó debido a la pandemia del Covid-19.

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El desmantelamiento de la planta nuclear llevará otros 40 años
Fukishima y el cáncer

La ONU publicó ayer un informe que asegura que no existen evidencias que vinculen los residuos radiactivos liberados por la fusión nuclear triple en la central de Fukushima con el aumento de los casos de cáncer: "Desde 2013, no se han documentado efectos adversos para la salud entre los residentes de Fukushima que pudieran atribuirse directamente a la exposición a la radiación del accidente", sostuvo las Naciones Unidas.

La desvincula en concreto del acusado aumento de casos de cáncer de tiroides entre los jóvenes de la región. Sin embargo, el documento se lo adjudicó otros factores. Por ejemplo, lo relacionó con el desarrollo de nuevos métodos ultrasensibles de detección temprana de la enfermedad.

El gobierno nipón llegó a una conclusión similar hace cuatro años, cuando afirmaron que no pudieron asentar una correlación entre la radiactividad y este cáncer. Sin embargo, no fueron tan tajantes y consideraron necesario un seguimiento a largo plazo para conseguir conclusiones más fiables.


El riesgo y la estigmatización 

Al menos 36.000 de las personas que se vieron obligadas a evacuar no volvieron a la región y no tienen intención de hacerlo, aunque se levante la evacuación. El miedo, la estigmatización y los rumores son los principales obstáculos para muchos. 

"Es indispensable acabar con los prejuicios y la discriminación que no están basados en la ciencia", dijo el ministro de Reconstrucción de Japón, Katsuei Hirasawa, durante una rueda de prensa. En este sentido, el gobierno nipón no escatimó recursos para intentar reactivar la zona.

En 2019, el Ejecutivo invirtió más de 2.000 millones de dólares en carreteras, bibliotecas y demás centros públicos. Gradualmente, fueron declarando zonas seguras para que los residentes puedan regresar, pero todavía el 2,4%, es decir unos 337 km2, de la prefectura sigue excluido.

Sin embargo, a pesar de las pretensiones del gobierno japonés, la organización ecologista Greenpeace difundió un informe la semana pasada en donde asegura que sólo se ha limpiado el 15% de la zona de descontaminación delimitada por el gobierno: "Los niveles (de radiación) siguen siendo demasiado altos para el regreso seguro de miles de evacuados a estas áreas", sostuvieron a través de un comunicado oficial. 

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