En pleno recambio ministerial, Bolsonaro echó a los jefes de las fuerzas armadas

La movida sigue al reemplazo del titular de Defensa, general Fernando Azevedo e Silva, por otro militar retirado, Walter Braga Neto, junto con otros cinco altos cargos ministeriales

BAE Negocios

El gobierno del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, anunció la "sustitución" de los tres jefes de las Fuerzas Armadas, uno de los pilares de su gestión, horas después de que reemplazara al titular de Defensa, general Fernando Azevedo e Silva, como parte del recambio de seis de los 23 ministerios.

La salida del general, que no se aclaró si fue por dimisión o destitución, generó una creciente ola de rumores que hablaban de la inminente renuncia de los jefes del Ejército, la Aviación y la Marina, en un gesto de "solidaridad" con Azevedo e Silva. Sin embargo, en una escueta nota de dos párrafos, el Ministerio de Defensa anunció que los tres jefes de las Fuerzas Armadas serán "sustituidos" y que eso fue "comunicado" en una reunión con el general Walter Braga Neto, hasta ahora ministro de la Presidencia y quien asumirá el cargo que ocupaba Azevedo e Silva, informó Deutsche Welle.

Un cambio significativo fue en la cartera de Exteriores, que era ocupada por Ernesto Araújo, visto por muchos como un agitador de ultraderecha y que será sustituido por el embajador Carlos Alberto Franco França, un diplomático más moderado y de talante negociador.

Otro movimiento importante será en el Ministerio de la Secretaría de Gobierno, que pasa a manos de la diputada Flavia Arruda, esposa de un exgobernador de Brasilia destituido y preso en su momento por corrupción y que se ocupará de las relaciones entre el Gobierno y el Parlamento.

De ese modo, Bolsonaro deberá reemplazar al almirante Ilques Barbosa Junior, de la Marina; al teniente de brigada Antonio Carlos Moretti, de la Aviación, y al general Eduardo Pujol, del Ejército, con quien había tenido diversas fricciones en los últimos meses. La "sustitución" de los jefes militares es algo inédito en Brasil y ocurre en un Gobierno que, paradójicamente, está presidido por un capitán de la reserva del Ejército en cuyo gabinete casi la mitad de los ministros procede del sector castrense.

La movida se da en vísperas del 31 de marzo, un día importante para la ultraderecha, pues en esa fecha, en 1964, ocurrió un golpe de Estado que originó una dictadura que se prolongó durante 21 años. Bolsonaro está perdiendo popularidad en los sondeos a medida que las condiciones económicas se agravan y la vacunación contra el coronavirus avanza más lentamente de lo esperado.

Esta nota habla de: