La guitarra más grande del mundo y el poder de la publicidad monumental
Totalmente funcional y con un peso de más de una tonelada, esta guitarra no es solo un instrumento, sino una valla publicitaria tridimensional que ha atraído la atención de medios de todo el mundo.
Una academia de música en Texas construyó una guitarra eléctrica Gibson Flying V de 13 metros de largo que batió un récord. Su creación es una lección de marketing experiencial y del uso de lo "gigante" para generar atención.
Es 12 veces más grande que una Gibson Flying V original, pero suena igual de bien. Construida por la Academia de Ciencia y Tecnología de Conroe, Texas, esta guitarra eléctrica de 13.29 metros de largo ostenta el Récord Guinness como la más grande y funcional del mundo. El proyecto, que tardó casi un año en completarse, es un ejemplo brillante de cómo llevar el marketing a una escala monumental.
La guitarra, que pesa más de 1.000 kilos, fue construida a una escala exacta de 12:1 del modelo original de 1958. Para tocarla, se necesitan al menos dos personas: una para presionar las cuerdas (hechas de cable de avión) y otra para rasguearlas.
Este proyecto es un caso de estudio en "marketing de guerrilla" o experiencial. En lugar de gastar una fortuna en publicidad tradicional, la academia invirtió en crear algo tan único que la publicidad llegaría sola. Las ventajas de esta estrategia son:
- Generación masiva de RRPP: El Récord Guinness garantiza una cobertura mediática internacional y gratuita.
- Creación de un hito turístico: La guitarra se ha convertido en una atracción local, atrayendo a visitantes y potenciales estudiantes a la academia.
- Contenido viral: Las imágenes de la guitarra gigante son inherentemente compartibles en redes sociales, amplificando el alcance de la marca de forma orgánica.
- Refuerzo de la identidad de marca: Asocia a la academia con la creatividad, la ambición y la excelencia técnica.
La ingeniería detrás de la música
Construir un instrumento funcional a esta escala es un desafío de ingeniería y física acústica. El equipo tuvo que:
- Calcular la tensión de las cuerdas: Para asegurar que pudieran vibrar y producir el tono correcto sin romperse.
- Diseñar pastillas (micrófonos) personalizadas: Para poder captar el sonido de las cuerdas masivas.
- Construir un cuerpo estructuralmente sólido: Para soportar el enorme peso y la tensión sin deformarse.
El récord de la guitarra más grande del mundo demuestra que, en un mercado saturado de mensajes, una idea audaz y bien ejecutada puede resonar mucho más fuerte que cualquier campaña publicitaria convencional.