Seis misteriosos hombres detrás de la explosión del Nord Stream
Un misterioso viaje con supuesto fines turísticos sobre el Báltico es una pista prometedora, pero, a más de seis meses del sabotaje al gasoducto más importante de Europa, todavía no hay culpables
¿Quién voló el gasoducto Nord Stream? ¿Por qué lo hizo ¿Cómo lo llevó a cabo? Las explosiones en uno de los proveedores de energía más grandes de Europa, en medio de la guerra Rusia-Ucrania que impacta de forma directa en el continente, siguen sin tener un culpable. Cientos de investigadores de Alemania, Suecia y Dinamarca, con la ayuda de Estados Unidos y otros aliados occidentales, buscan respuestas desde hace seis meses, pero la incertidumbre persiste. La hipótesis más firme, por ahora, pone los ojos sobre seis hombres misteriosos que partieron en un bote de lujo desde Alemania en un supuesto viaje de placer y volvieron dos semanas después. ¿Actuaron solos, o cumplieron órdenes?
Las explosiones en tres de las cuatro tuberías principales de Nord Stream, construidas para transportar gas natural de Rusia a Alemania, se registraron el 26 de septiembre pasado. Fueron tan fuertes que aparecieron en estaciones de medición sismológica. La magnitud del asalto, dirigido a la infraestructura europea, no se vía desde la Segunda Guerra Mundial.
Algunos analistas especularon que solo un estado con un ejército sofisticado habría podido llevar a cabo un ataque submarino tan complicado. Entonces los ojos se posaron directamente en Rusia, que de inmediato negó cualquier implicación. Así que las investigaciones siguieron. Inspeccionaron la escena del crimen, interceptaron llamadas, hablaron con testigos. Y apareció una pista muy segura: un viaje misterioso de seis hombres, algunos de ellos con pasaportes falsos, por las aguas del Báltico.
El viaje secreto
La falta de respuestas duró hasta diciembre, cuando Alemania registró un bote llamado Andrómeda que tenía restos de explosivos en su interior. Entonces decidieron volver hacia atrás y ver la historia reciente del yate. Según reconstruyeron los investigadores, el 6 de septiembre un pequeño grupo partió de Rostock, Alemania, a bordo de un yate alquilado, el Andrómeda, un esbelto balandro de un solo mástil de 15 metros de largo, aparentemente en un crucero de placer por los puertos del mar Báltico. En dos semanas, el grupo devolvió el bote y desapareció.
Luego de una serie de averiguaciones, se determinó que algunos de los marineros eran ucranianos, mientras que otros usaron pasaportes búlgaros falsos. La factura de alquiler, pagada a Mola Yachting GmbH, fue abonada por una empresa en Polonia, que, se estima, está controlada por ucranianos.
Salieron del puerto Hohe Düne de Rostock y se dirigieron al Yachthafen Hafendorf en Wiek, en la isla de Rügen, un puerto mucho más discreto sin cámaras de vigilancia por la noche. El capitán del puerto, Reneé Rudmann, los registró y no encontró nada raro. Desde allí, el Andrómeda navegó hacia el puerto danés de Christiansø, más al norte, donde tampoco hubo actitudes sospechosas.
Para Alemania, fue en Wiek donde los sospechosos cargaron los explosivos en el bote. Sin embargo, los nombres de los presuntos saboteadores y los detalles de la investigación permanecen bajo siete llaves, reportó el Wall Street Journal (WSJ).
El misterio de la explosión del Nord StreamLa investigación sobre los seis hombres continúa, pero tiene opiniones encontradas. Por un lado, están los que acusan a los tripulantes del Andrómeda de llevar a cabo las explosiones. Del otro se encuentran quienes no creen posible que solo seis personas puedan hacer un atentado de semejante magnitud, y sostienen que hay un Estado detrás. Sin embargo, allí surge otra pregunta: ¿qué Estado?
“La hipótesis de que esto fue una acción patrocinada por el estado aparentemente se cayó”, opinó Ralf Stegner, un legislador alemán. “Al parecer, ahora sabemos que habría sido un grupo de personas que no actuaban en nombre de un estado”, agregó.
A esto se sumó Achim Schlöffel, un buzo extremo alemán que dirige una escuela de buceo y ayuda a las empresas a proteger embarcaciones e instalaciones submarinas del sabotaje. Para él, los explosivos podrían haber sido colocados por un grupo de buzos técnicos bien capacitados y acostumbrados a trabajar a tales profundidades, alrededor de 80 metros, suponiendo que tenían varios días para hacerlo.
El especialista explicó al WSJ que los buzos podrían haber bajado los explosivos en varias inmersiones utilizando equipos disponibles comercialmente, como scooters submarinos o vehículos de propulsión, bolsas y boyas de transporte aéreo y un sonar portátil. “Conozco a docenas de buzos profesionales que estarían a la altura de la tarea”, concluyó Schlöffel.
En la otra vereda está el comandante Jens Wenzel Kristoffersen, de la marina danesa. La idea de un pequeño equipo trabajando desde un velero como "un escenario de James Bond" carece de argumentos, aseguró. Para él, la operación probablemente habría requerido una unidad militar profesional experta en demolición submarina.
¿Quién voló el gasoducto Nord Stream?La cuestión de cómo se llevó a cabo la operación alimenta directamente la cuestión más grande, y mucho más políticamente delicada, de quién la ordenó. En octubre, poco después de las explosiones, altos funcionarios de seguridad estadounidenses que visitaron Berlín mencionaron la posibilidad de que Ucrania —el gobierno, o actores privados de ese país— pudiera estar detrás del ataque. Si finalmente eso se comprobara, el apoyo del bloque occidental a Ucrania estaría seriamente comprometido, así como el gobierno alemán que tanto dinero y armas envió a ese país.
Para Rusia, en cambio, Ucrania no tuvo nada que ver. El presidente Vladimir Putin descartó que cualquier sugerencia de que Ucrania, o cualquier grupo pro-ucraniano, podría haber volado los oleoductos y culpó a Estados Unidos. ¿Por qué? Según el periodista estadounidense de investigación Seymour Hersh, Joe Biden ordenó las explosiones en el ducto Nord Stream con el fin de presionar a Alemania para que continúe aplicando sanciones contra Rusia
Alemania intentó calmar las aguas mediante su ministro de Defensa, Boris Pistorius, quien declaró la semana pasada que todavía no está claro quién estuvo detrás del ataque y que existe la posibilidad de una operación de bandera falsa diseñada para culpar a Ucrania incluso si no tuvo participación en el sabotaje.
Lo que no mencionó es que, meses antes de las explosiones, la inteligencia alemana fue advertida de que un grupo podría estar preparando un ataque contra el oleoducto, y que entre los participantes estaban tres ciudadanos ucranianos que intentaban alquilar barcos en países que bordean el Mar Báltico, incluida Suecia, reportó el WSJ.