Un tren descarriló tras embestir a una manada de elefantes en Sri Lanka

Seis elefantes murieron y dos resultaron heridos al ser arrollados por un tren en Habarana

BAE Negocios

En la madrugada del jueves, un convoy arrolló a una manada de ocho elefantes cerca de la estación de Gal Oya, en Habarana. Seis de ellos murieron en el acto, incluidas tres crías, mientras que dos quedaron heridos. 

El impacto fue tan brutal que las imágenes de un elefante adulto enroscando su trompa con la de un ejemplar más joven, inmóvil sobre las vías, recorrieron el mundo. En Sri Lanka, donde los elefantes son considerados un tesoro nacional, el hecho desató indignación, pero no sorpresa. Desde hace años, la isla enfrenta un conflicto creciente entre sus habitantes y la fauna silvestre, agudizado por la deforestación y el avance de la agricultura sobre territorios que antes pertenecían exclusivamente a los animales.

El gobierno, en su rol de testigo permanente, convocó una reunión de emergencia. Anton Jayakody, viceministro de Medio Ambiente, definió el incidente como "el peor en la historia reciente" del país en materia de vida silvestre. Palabras fuertes para una realidad que se repite con una frecuencia preocupante. En 2018, un tren mató a dos crías de elefante y a su madre embarazada. Como respuesta, las autoridades ordenaron reducir la velocidad en zonas de tránsito de elefantes. La medida, claramente insuficiente, quedó expuesta con este nuevo desastre.

El choque en Habarana no es un hecho aislado. En Sri Lanka viven alrededor de 7.000 elefantes en estado silvestre, pero su número desciende año tras año. En 2024, murieron 388 ejemplares, de los cuales 155 fallecieron en incidentes relacionados con el conflicto humano-elefante. En los últimos diez años, la cifra asciende a 3.500.

Los pequeños productores agrícolas, atrapados entre la supervivencia económica y la invasión de elefantes en sus cultivos, recurren cada vez más a métodos violentos para ahuyentarlos. Mientras tanto, las rutas migratorias naturales de los paquidermos están plagadas de carreteras y vías ferroviarias, multiplicando los riesgos de accidentes.

Pero los humanos tampoco están exentos del peligro. Solo en 2023, al menos 150 personas murieron en enfrentamientos con elefantes, una cifra alarmante que refuerza la urgencia de encontrar soluciones reales. "Estamos planificando la instalación de barreras eléctricas, zanjas y otros sistemas para impedir que los elefantes ingresen a las aldeas", dijo Jayakody.

Si bien la implementación de vallas eléctricas puede reducir los encuentros entre elefantes y humanos, no ataca la raíz del problema: la reducción constante de los hábitats naturales. Sin zonas de paso seguras y reservas protegidas efectivas, los elefantes seguirán transitando por áreas urbanizadas, con desenlaces como el de Habarana.
 

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