El mercado de seguros patrimoniales en Argentina
Organización Alejandro Díaz
—¿Cómo considera que se encuentra actualmente el mercado de seguros patrimoniales en Argentina?
—Argentina tiene un mercado de seguros bastante particular, y es en esa particularidad donde podemos observar dos cuestiones. La primera, si tomáramos todos los riesgos a los que un argentino está expuesto y puede asegurarse (transferir el riesgo), podríamos decir que un argentino estaría un 15% asegurado, con lo que podríamos aseverar que es un mercado con bajo desarrollo y que, sobre todo, se puede notar en los riesgos no obligatorios.
La segunda cuestión, si dividiéramos el segmento de acuerdo con la obligatoriedad, podríamos ver la nefasta realidad. Sólo el 60% de los vehículos cuentan con seguro y hoy la crisis podría hacer disminuir ese porcentaje; los consorcios, que sólo en algunas provincias o municipios deben contar con cobertura obligatoria, poseen una cobertura estimada del 30%; así también podríamos identificar otros seguros que, si bien son obligatorios, son de baja fiscalización por parte del organismo de contralor, los que arrojan cifras inferiores. Nuevamente vuelvo a la misma deducción que en el punto anterior, no hay un desarrollo.
Los seguros de ART tienen un porcentaje similar al de automotores, producto del trabajo en negro o los contratos caídos por falta de pago. Vida Obligatorio corre la misma suerte, en inferior porcentaje a la ART, que por no ser seguros patrimoniales han quedado excluidos de la pregunta, aunque vale la aclaración.
—¿Se podría decir que es un mercado rentable y solvente para las compañías de seguros?
—El mercado de seguros es rentable financieramente. El ritmo de tasas e inflación de los últimos años hace que los resultados financieros compensen las pérdidas técnicas; y eso, en algún punto es malo, y como todo lo malo, lo peor es la costumbre.
Si valuamos al mercado en cuanto a la solvencia, creo que la SSN debería arbitrar los medios para exigir la adecuación paulatina del mercado asegurador argentino a los índices de solvencia mundiales (de países desarrollados), aunque podríamos destacar que las medidas adoptadas por este organismo en cuanto a fiscalización y exigencia de capital en algunas aseguradoras ha sido positivas, controlando por un lado las inversiones, en resguardo de los asegurados, y exigiendo un plan, controlado y aprobado, de capitalización inmediata.
"El mercado tiene varias coberturas excelentes que contemplan riesgos de todo tipo”
—¿Los productos de los ramos patrimoniales están diseñados de acuerdo con la estructura de costos de las pymes?
—Podría contestar esta pregunta con una o varias preguntas. ¿Qué parte de la estructura de costos de las pymes son riesgos que podrían ser transferidos mediante un seguro? La respuesta es "muchos" y dentro de ellos, varios de valor insignificante, con respecto al costo.
Por otro lado, ¿qué tipo de riesgos no transferidos están incluidos dentro de la estructura de costos? También vamos a encontrar varios que no están incluidos, lo que pone un riesgo potencial hacia los accionistas.
Hoy el mercado cuenta con varias coberturas excelentes que contemplan riesgos de todo tipo, aunque algunos quedaron obsoletos, dado que existen actividades que dejaron de ser riesgosas (o mejor dicho tan riesgosas) por el uso de la tecnología, otras coberturas que deberían modificar los clausulados en rigor a la sencillez de determinar ciertas conductas, actos o hechos.
En conclusión y con lo antes expuesto, creo que los costos de seguros en magnitud al riesgo es insignificante dentro de la estructura de costos.
—¿La siniestralidad para el segmento de patrimoniales, representa un resultado técnico negativo para las compañías de seguros?
—No, lo que sucede es que el riesgo por excelencia en nuestro mercado asegurador es automotores (luego es seguido por ART). Como es sabido, automotores posee un resultado técnico negativo, y si consideramos que es un 70% del primaje, obviamente el resultado técnico sobre los riesgos patrimoniales es negativo, obviamente hablamos en general, y no sobre casos particulares de compañías que no operan en el ramo.
Entonces, diríamos que, de lograr crecer, nuestro mercado en diferentes coberturas patrimoniales como ser microseguros, coberturas de salud, etcétera, podría compensar dicho resultado y a su vez generar mayor solvencia en el mercado, y mejores utilidades para los accionistas.
—¿Cuáles serían las principales condiciones que deben darse para fortalecer el mercado de seguros patrimoniales?
—Deberíamos, en principio, todos los que conformamos el mercado, hacer nuestra mea culpa; debería, por ejemplo, cada ejecutivo de cuentas, cada productor, cada gerente comercial sincerarse y preguntarse así mismo "¿cuál es su porcentaje de aseguramiento"? Y si el mismo no supera el 70%, hacerse la siguiente pregunta: "¿Por qué no quiere transferir el riesgo?". Con esto podríamos obtener una respuesta para generar conductas.
En otro sentido, las aseguradoras deberían preguntarse qué hicieron o qué conducta tuvieron para que el común denominador no crea en el sistema.
Existe un tercer jugador que es el Estado, quien con su mala praxis habitual tiende a confundir al consumidor. Sólo para dar un ejemplo, si un fenómeno climatológico impide el desarrollo de una temporada turística en una región, para esto existe un seguro; a falta de esto, el Estado aparece con créditos blandos, o sin interés, exenciones impositivas, etcétera. Si un incendio forestal arrasa con una población el Estado hace un plan de viviendas, o en caso de un acontecimiento catastrófico sale a entregar subsidios a las viudas, viudos, o huérfanos que los mismos podrían ser cubiertos si las personas hubieran contratado un seguro de vida.
Por último, el Estado debería condenar punitivamente cuando una aseguradora, o cualquier actor del mercado, utiliza algún tipo de herramienta que conduzca al descreimiento de la sociedad en el sistema.
El seguro es esencial para el desarrollo económico de un país, es imposible concebir un crecimiento sin un seguro ocupando una participación importante en el PBI, y sin duda generaría un recorte en gastos del sector público que tienden a cubrir estas falencias. Es por todo lo antes expuesto que para generar acciones y conciencia debemos propiciar un ámbito acorde con lo requerido, sin ello y creyendo que sólo con una buena publicidad o mencionando el tema repetidamente vamos a seguir con el poco desarrollo actual.