Empresas con presencia en el país se reestructuran para competir

Venden o sacan a Bolsa algunas de sus filiales

BAE Negocios

Conglomerados que hacen de todo, desde construir turbinas aéreas hasta heladeras, pasando por la venta de créditos. Conglomerados que fueron construidos bajo la promesa de que las sinergias eran buenas y creaban valor y terminaron con estructuras monstruosas. Esos mismos conglomerados hoy parecen estar quedando fuera de moda. Maersk, Siemens, Continental, GE, BHP, los casos de empresas que han anunciado este año la venta y/o apertura a bolsa (spin off) de alguno de sus negocios es creciente.

Según datos de Bloomberg, hasta julio un centenar de empresas abiertas en Estados Unidos ya habían anunciado la transformación de algunos de sus negocios en empresas independientes y abiertas a bolsa. Eso es un 54% más que lo registrado en el mismo período del año pasado. Algo similar pasa en Europa, especialmente en Alemania.

La carrera por la innovación tecnológica exige empresas ágiles, flexibles y dispuestas a correr riesgos, bajo el modelo de las startups más exitosas, es la explicación más citada. "Menos control de la oficina central y más libertad para las empresas nos hacen más fuertes y flexibles", declaró a inicios de mes Joe Kaeser, CEO de Siemens, cuando presentó su plan Vision 2020 para la gigante de ingeniería alemana. Para 2019, Siemens habrá pasado de 18 divisiones a solo tres, una dedicada a energía (con énfasis en renovables), otra en infraestructura urbana, y una tercera concentrada en digitalización. Estas se sumarán a las tres empresas independientes ya creadas: Gamesa, Alstom y Healthineers. Esta última abierta en bolsa en marzo pasado.

Daimler anunció hace menos de un mes la división de sus operaciones en tres empresas. En la era del desarrollo de los vehículos autónomos, la administración de Mercedes Benz y el negocio financiero ya no funcionan bien bajo el mismo techo. "Las estructuras legales separadas nos permitirán enfocarnos mejor en el éxito de cada negocio", dijo el presidente de su directorio, Manfred Bischoff.

En Alemania se habla del "desmantelamiento de los conglomerados". Pero no se trata de una tendencia aislada. El viernes, la gigante danesa Maersk anunció la apertura a bolsa de su negocio de exploración petrolera, con lo que concluye su diversión en este rubro.

Para Christopher Stangen, copresidente de mercados accionarios para Goldman Sachs en Europa, hay cuatro factores detrás de la decisión de dividir y sacar uno de sus negocios a bolsa: un valor atractivo para las acciones de la nueva empresa; mayor flexibilidad para la nueva firma; un mayor compromiso de la primera plana gerencial; y, muy importante, la presión de accionistas activistas.

Este es el caso de otro gigante alemán, ThysenKrupp. La empresa perdió en apenas diez días en julio a su gerente general y su presidente, quien acusó una campaña de "terror psicológico" de parte de los inversionistas activistas Cevian Capital y Elliot Management, quienes forjaron el spin off del negocio de fabricación de acero, y demandan la división de otras unidades.

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