Malvinas

El regreso de una travesía para homenajear a los héroes del Belgrano

Verónica Benaim

Enviada especial del Grupo Crónica 

 

Es nuestro último día en el rompehielos Almirante Irizar  por eso me levanto temprano y salgo al alerón de la cubierta 05 para ver el amanecer. Son las 8.30 y ya estamos sobre el Canal de Beagle. Después de 40 horas en el mar, tierra a la vista!! Se empiezan a ver las primeras montañas y las luces encendidas de Puerto Williams, la ciudad chilena más austral de la Isla de Tierra del Fuego.

En el regreso vimos muchas toninas que son una especie de delfines que habitan el Atlántico Sur. Admito que nos quedamos con muchas ganas de ver ballenas, aunque entre los presentes hubo quienes pudieron ver ese espectáculo vivo y natural.

El regreso se adelantó de la hora de lo previsto. La idea original de la expedición era pasar por la Islas de los Estados y bajar utilizando los dos helicópteros que lleva el buque, pero el clima nos jugó una mala pasada y se abortó el plan. Por eso volvimos antes a la capital fueguina donde volvimos a tomar el Fokker 28 para volver a Buenos Aires.
El rompehielos se llama Almirante Julián Irizar por un marino argentino que siendo Capitán de Navío en 1903 comandó la corbeta Uruguay en el exitoso rescate de la expedición antártica sueca.

Además de eso y de recorrerlo aprendí las tres P que usan los marinos: perseverancia, prudencia y paciencia. "Son tres palabras que repetimos sobre todo cuando estamos cerca de la Antártida", contaron a este medio. También aprendí que dentro del barco ningún cargo es más importante que otro por más jerarquía que se tenga se trabaja de manera coopertiva: "Todos tenemos que tirar para el mismo lado porque sino no funciona el buque", dice un tripulante.

El regreso de una travesía para homenajear a los héroes del Belgrano
El equipo del Grupo Crónica a bordo del Irízar

 

En lo particular me llevo el recuerdo de haber cantado el himno nacional en medio del Océano Atlántico en un marco de mucha emotividad como fue recordar a los 323 integrantes del Crucero General Belgrano que fallecieron tras el hundimiento por parte de los británicos en 1982. 40 años después tiramos por primera vez un buque volvió a la zona para rendirles homenaje.

 

Al tirar flores al Océano recordé al tío de una colega de Salta que un día antes al enterarse de que estaba participando de esta travesía me contó que su tío Hilario Ramos murió ahí. Por su memoria. También fue un privilegio poder compartir con los 5 sobrevivientes que viajaron con nosotros. Su emoción, sus recuerdos, sus heridas, sus lágrimas, todo sumamente emocionante.

“El que sabe caminar un buque, sabe caminar su vida”, expresó Domingo José Leal, veterano de guerra y la verdad que sus palabras me marcaron a fuego.

Cerca del mediodía desembarcamos en el puerto. El océano, las toninas, las estrellas, la tripulación de la fuerza naval que sigue al puerto de Buenos Aires para finalizar la campaña Antártica quedarán en mi memoria. Me traigo un cubo del canal que improvisamos e imprimió Maxi, el rey del wifi adrentro del barco y un llavero que regaló Mónica, la psicóloga del buque. Que forma impensada de volver a a Tierra del Fuego. Adiós rompehielos Almirante Irizar

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