La Plata: el consumo y las adicciones avanzan ante la ausencia municipal
Hay números alarmantes, que preocupan, entristecen y al mismo tiempo cristalizan la inacción de las autoridades municipales para prevenir y combatir las adicciones y al narcomenudeo que las genera.
Dos de cada tres menores de edad, de la Ciudad de La Plata reconocieron tener algún tipo de relación con las drogas, según reflejó un relevamiento llevado a cabo en barrios de la periferia platense por parte de una organización vecinal.
Números alarmantes, que preocupan, entristecen y al mismo tiempo cristalizan la inacción de las autoridades municipales para prevenir y combatir las adicciones, y al narcomenudeo que las generan, producto de una avanzada sin freno.
En el barrio Villa Alba y en diferentes asentamientos de Tolosa y Melchor Romero, 72 chicos, de entre 12 y 16 años, fueron consultados respecto al acceso y consumo a las drogas.
En dicho registro, dos de cada tres adolescentes reconocieron tener vínculo con el narcomenudeo, dando muestra de una serie de carencias, que los empuja a estar expuestos a este tipo de situaciones, por demás peligrosas e irreversibles.
En primer lugar, un 30 % reconoció no asistir en forma regular a la escuela, y un 87,5 % confirmó que se alimentan en comedores sociales más de una vez por semana.
A su vez, también manifestaron diversas necesidades sociales que padecen en sus barrios. En este sentido, un 31,9 % expresó el deseo de disponer de un club, en tanto un 23,6 % de una plaza iluminada, un 20,8 % de un hospital, y un 23 % solicitó calles asfaltadas, transportes y una pista para bicicletas.
Un amplio abanico de faltantes, de necesidades insatisfechas, que potencian que un 68 % de los pibes encuestados conozcan dónde se compran las drogas en las cercanías de su casa.
En contraste a semejante porcentaje, sólo un 4% afirmó saber aquellos lugares próximos a sus viviendas, en los que les brinden asistencia para superar las adicciones. Es decir que resultan escasez las iniciativas de prevención y lucha contra el consumo de estupefacientes, que implementa la gestión municipal.
En base a estas cifras, Pablo Pérez, referente de la organización vecinal “La Plata Solidaria”, que llevó a cabo el informe, remarcó “no hay lugares públicos, no están las herramientas, y entonces es un sálvese quien pueda, las madres están desesperadas, no saben a quien acudir, y el Municipio es la primer fuerza de choque para esos problemas. Pero dicha fuerza no está”.
En referencia a las llamativas confesiones de los jóvenes, en relación a las carencias barriales como una plaza o un club, Pérez enfatizó que “son cosas pequeñas, de fácil solución, que no implican un recurso de magnitud, se trata de construir diques de contención. Es más les das las herramientas, y te lo hacen los vecinos. Es increíble escuchar que los chicos llamen espacio verde a un yuyal, u hospital a una salita que ni siquiera tiene aspirinas”.
Un argumento desencadenante de los propios testimonios de quienes, a una edad muy temprana, y día a día, padecen el olvido, y la droga acecha y se aprovecha de ello.