Se espera un año de renovadas tensiones políticas y pujas internas
Las elecciones complicaron el panorama para el oficialismo en el Congreso, pero también generaron más disputas dentro de la oposición triunfante. Qué rol jugarán los nuevos actores como los libertarios y qué efecto puede tener el acuerdo al que se llegue con el FMI
El 2022, en términos políticos, será un año de transición, con tensiones e inestabilidad tanto dentro del oficialismo como de la oposición, luego de unas elecciones que, a pesar de lo contundente del resultado, no sirvieron para resolver los liderazgos internos. A eso se le suma un complejo frente económico que estará dominado por el acuerdo con el FMI.
El principal desafío político para el oficialismo será ver cómo resuelve la sanción de leyes en un Congreso con mayorías poco nítidas, tratando mientras tanto de que sus diferencias internas no se expresen de manera pública y violenta como en la semana post PASO, considera Facundo Nejamkis, politólogo y director de la consultora Opina Argentina.
El punto clave estará en el manejo de la economía cotidiana, sobre todo porque esta es la dimensión que más peso tiene a la hora de definir el humor social, explica Analía Del Franco, consultora que formó parte de la campaña electoral del Frente de Todos en 2019. "Controlar la inflación es algo importante, independientemente de que haya buenas noticias en otros ámbitos como la desocupación", detalla.
Esto implica que, para los analistas, la pandemia no debería representar en 2022 un tema políticamente tan candente como lo fue en los dos primeros años de Alberto Fernández. "El Gobierno y las provincias tienen manejado el tema sanitaria", cree Del Franco en ese sentido, a lo que Nejamkis agrega que "no hay margen ni legitimidad política para decisiones drásticas en términos de cierres o restricciones. No me imagino un cierre generado por el propio Gobierno de manera generalizada", agrega en ese sentido Nejamkis.
Los últimos meses del año, derrota electoral mediante, comenzaron a verse ciertos reacomodamientos dentro del Frente de Todos: la vicepresidenta impuso cambios pero no logró tocar al equipo económico, los gobernadores salieron a apoyar a Alberto Fernández de forma más explícita y los intendentes hicieron valer su peso territorial. ¿Qué pasará durante este año?
"Esto va a modificar la correlación de fuerzas dentro del oficialismo. El hecho de que Alberto pida PASO en 2023 son gestos y propuestas sobre la mesa que no pasarán desapercibidas", sostiene Del Franco. "Probablemente algunos que estaban muy empoderados ahora lo pensarán un poco más, y otros que estaban muy desempoderados también tendrán otra mirada", explica.
Algo seguro para los analistas, sin embargo, es que más que un nuevo balance de poder lo que seguirán son las tensiones. Para Lucas Klobovs, politólogo y Jefe de investigaciones Politicas de Poliarquía, el nuevo intento del Presidente de refugiarse en los gobernadores puede "generar disidencias" en el Gobierno. "No me imagino un año calmo para el oficialismo, sobre todo en lo interno", resume, sobre todo porque ahora la mira empezará a estar puesta en las presidenciales, "y cada referente importante va a empezar a hacer su juego, tal como se vio cuando Massa se opuso a cambiar la ley que prohibía la re-reelección de los intendentes".
"Vamos a seguir viendo una tensión inestable", coincide Nejamkis, y lo grafica con el estado de la relación entre el presidente y la vice: "Son más bien una pareja que descubrió que se metían los cuernos". Los actores centrales en este juego interno se reducirán a tres, es decir, el Presidente, el kirchnerismo y los gobernadores, cree el politólogo.
La interna de la oposiciónEl haber ganado las elecciones hará que para Juntos por el Cambio la cosa sea más fácil, ¿no? En verdad, más bien al contrario.
"Para la oposición va a ser un año de reacomodamiento. Ganar la elección no le garantiza funcionalidad ni gobernabilidad interna, lo que es lógico, porque no hay madurez interna", considera Del Franco, quien recalca que "ya se ha visto a un frente que ganó una elección pero después le fue difícil mantenerse", en referencia al triunfo del Frente de Todos en 2019.
El problema es que los comicios no dejaron un único ganador claro dentro de JxC. "Horacio Rodríguez Larreta hizo una buena elección pero no fue el ganador absoluto. El radicalismo también puso patas en diferentes provincias, como Buenos Aires o La Pampa", considera Klobovs, lo que implica que "si antes era furgón de cola, ahora tiene figuras competitivas y aspiraciones de disputar la hegemonía del espacio", añade Nejamkis.
¿De qué tenor serán estas disputas internas? "Racionales" y no dramáticas, con Larreta haciendo alguna intervención puntual pero luego volviendo a ocuparse de temas locales de la Ciudad, añade Klobovs.
Para Nejamkis, quienes más difícil la tendrán serán los dialoguistas: "Cualquier cosa que sea hacer lo que no dicen los halcones enseguida en atacada como traición o posibilidad de ruptura de la coalición", afirma, lo que abre paso a nuevos escenarios como el visto con el rechazo del Presupuesto en Diputados.
Pero el 2021 dejó también la aparición de un nuevo actor en la oposición, como es la derecha libertaria. ¿Qué tanto crecerán José Luis Espert y Javier Milei en 2022? Eso dependerá de la situación económica. "Si la crisis se profundiza, puede haber más espacio para estas posturas", cree Nejamkis, sobre todo porque, según explica Klobovs, el votante promedio de esta opción es el que "está desencantado tanto con el gobierno actual como con el anterior".
Fernández-Georgieva 2022Claro que un panorama político para este 2022 no está completo sin vislumbrar cómo influye en él el acuerdo al que se llegue con el FMI.
El principal desafío del Gobierno, precisamente, será "resolver el problema del acuerdo con el Fondo con el menor costo social posible, sin llegar muy lastimado a las elecciones de 2023", asegura Nejamkis.
De cualquier manera, este no será un punto de discordia dentro de la coalición oficialista, al menos a simple vista. "El Gobierno intentará mostrar que este acuerdo deja satisfechos a todos los integrantes de la coalición. No veo un escenario que genere más turbulencia interna ni genere medidas políticas más drásticas en el Frente de Todos", afirma Klobovs.
Para Del Franco, en un sentido similar, "no se puede llegar a un mal acuerdo, porque aunque la opinión pública no sea partícipe, sí lo serán los actores económicos". "Creo que la demora tiene que ver con un acuerdo lo más equitativo y menos dramático posible", considera.