Es oficial: los clubes del fútbol argentino podrán tener dueños
Mientras el Gobierno avanza con la reglamentación de las SAD, varios fondos de inversión se preparan para desembarcar en el fútbol argentino
El reciente viaje de Javier Milei a Estados Unidos no se trató solo de encuentros con magnates y juntas protocolares. Mientras se reunía con influyentes empresarios como Sundar Pichai (Google) y Mark Zuckerberg (META), el presidente argentino ya tenía claro que su anuncio sobre la privatización del fútbol en Argentina generaría controversia.
Durante su estancia en Idaho, Milei recabó información de varios fondos de inversión interesados en ingresar al mercado del fútbol argentino. Incluso, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, ex candidato a presidente de Racing Club, anunció modificaciones en las asociaciones civiles para facilitar su inscripción en la Inspección General de Justicia, allanando el camino para las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
Ya hay cuatro empresas que miran con cariño este nuevo escenario que propone el Gobierno para el fútbol argentino. Quién tomó la iniciativa fue el ex accionista del Málaga de España, el qatarí Al-Thami, quien debió dejar de ser propietario de la entidad española debido a una serie de irregularidades que terminó en una intervención judicial.
Desde 2022, el Málaga milita en la segunda división y solo a través de los interventores logró mejorar su economía. El club español inició acciones legales contra Al-Thami porque dicen que debe devolver más de 7 millones de euros nunca rendidos correctamente.
Amigo de Mauricio Macri y hombre vinculado al mundo de las energéticas, Al-Thami habló con algunos dirigentes de Independiente para sumarse con plata a la institución. Además, le hizo llegar a Milei una intención de sumarse al negocio del litio en el norte argentino.
En Idaho, y en tanto los aviones privados no paraban de aterrizar en el aeropuerto local, llamó la atención la presencia de un hombre de negocios. Era uno de los accionistas de 777 Partners, Josh Wander. Esta compañía tiene sede en Miami (Wander es muy amigo del dueño del Inter Miami, Jorge Más) y tuvo entre sus clubes al Vasco Da Gama de Río de Janeiro. Ellos contrataron al entrenador argentino Ramón Díaz para evitar el descenso de la institución carioca. Lo logró en la última fecha del torneo brasileño. Eso sí, debió dejar la entidad debido a una serie de irregularidades económica que ahora se dirimen en la justicia.
Su cara visible en el país es el empresario Guillermo Tofoni, quien desea convertirse en propietario de un club de La Plata. Y no es Gimnasia y Esgrima. 777 Partners fue además accionista del Lieja de Bélgica, pero debió abandonar Bélgica debido a una serie de reclamos fiscales por parte de la AFIP belga.
Si hablamos de poder y fútbol, podemos referirnos sin dudas a la Premier League de Inglaterra. Más precisamente al Manchester United uno de los clubes con mayor poder económico del país británico. Su propietario es Jim Ratcliffe, un empresario astuto que mueve con tranquilidad en el terreno de las petroquímicas. El fútbol es su hobby y Argentina su meta inminente.
Ratcliffe desea un club en Argentina, pero ya avisó que pretende incursionar en el negocio de las petroquímicas cuando el RIGI sea un instrumento aceitado. Primero la pelota, segundo los gases asociados al petróleo. Lo hará a través de una de sus empresas satélites que posee en Estados Unidos. Un empresario argentino está con un poder en su mano visitando Rosario. Una de las cunas del fútbol local.
Otro de los casos de SAD más representativos en el mundo es el Manchester City. Su dueño es el jeque Mansour bin Zayed y sus caras visibles en el país son Gastón Gaudio (ex tenista y candidato en Independiente) y Sergio Agüero (ex Independiente). Aunque su objetivo no está en Avellaneda, sino en Córdoba. Aunque aún está en proceso de averiguación de dos clubes, Belgrano e Instituto.
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