La manta corta, la disyuntiva 2019 para el macrismo

jcicuttin

Una frase bien futbolera si las hay. La dijo un técnico brasileño llamado Elba de Pádua Lima, mejor conocido como Tim. Dirigió el San Lorenzo campeón de la década del sesenta. Y una vez, definiendo su juego, explicó: "El fútbol es una manta corta. Si te tapás la cabeza, te destapás los pies; y si te cubrís los pies, te destapás la cabeza".

Medio siglo después de haber sido dicha, la frase describe, con la simpleza y picardía del registro futbolero, disyuntivas a las que nos enfrentamos en distintos órdenes de la vida. Y aquí incluimos a la política, las campañas electorales y la economía.

Esta es la frase que Mauricio Macri y sus hombres más cercanos tienen rondando en sus cabezas. Porque el 2019 definirá la continuidad o no de su gobierno. Tras distintos momentos de dudas y análisis, el Presidente confirmó que irá por la reelección.

Y ante el fracaso de la gestión económica en sus tres años de gobierno, con variables que harían impensado el apuntar a la reelección, Macri apuesta, en una suerte de a todo o nada, a la polarización con Cristina Fernández de Kirchner.

"Soy yo o el regreso del krichnerismo", sería la más sincera propuesta electoral.

Algunos analistas la ven como una estrategia acertada desde lo electoral, porque le saca votos a una variable "amigable" del peronismo y en una segunda vuelta Macri vencería a Cristina.

Para esta campaña, el Pro necesita "levantar" la imagen de CFK. La necesita procesada judicialmente, que acumule causa tras causa de corrupción, pero fuera de la cárcel. Tiene que convencer al votante fiel y sobre todo- a quien duda, que Cristina tiene muchas chances de volver a la Casa Rosada. Y que el único que la puede detener es Macri.

Y aquí aparece lo de la manta corta.

Porque según reconocen en el propio Gobierno, la posibilidad de que Cristina vuelva al poder hace caer proyectos de inversiones, dificulta el acceso al crédito, genera incertidumbre en los mercados y hace que aumente de manera diaria el riesgo país. Desde afuera, lo ven como un peligro. Un riesgo que tanto quienes "prestan" como quienes podrían invertir no quieren correr.

Uno podría decir que el "problema" de los mercados es la democracia. Y sí, la gente vota, incluso a aquellos que el establishment no desea.

Entonces volvemos a la imagen de la manta corta. Lo que electoralmente conviene, financieramente puede ser un desastre.

El "fantasma" de Cristina trae votos se cubre la cabeza-, pero ahuyenta inversores se destapa los pies-.

Esta es una disyuntiva clave en el año electoral que viene. No solo para el oficialismo, también para la oposición que, en sus distintas variables, quedará atrapada en esta pelea.

Una complicación. Otra más, en un país complejo.

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