Las tasas de mortalidad global disminuyen, pero aumentan entre los jóvenes por suicidios, alcohol y drogas
Un estudio del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud revela que, aunque las tasas de mortalidad global han disminuido, los jóvenes enfrentan un aumento en las muertes. Las enfermedades no transmisibles, como la cardiopatía isquémica y la diabetes, son responsables de casi dos tercios de las muertes. Además, factores de riesgo modificables, como el IMC elevado y el consumo de drogas, contribuyen significativamente a la mortalidad y morbilidad mundial.
Un reciente estudio del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, publicado en 'The Lancet', destaca que las tasas de mortalidad global han disminuido, excepto entre los jóvenes.
Este análisis, presentado en la Cumbre Mundial de la Salud en Berlín, revela que las enfermedades no transmisibles (ENT) son responsables de casi dos tercios de las muertes a nivel mundial.
La cardiopatía isquémica, el accidente cerebrovascular y la diabetes lideran esta lista, representando un desafío significativo para la salud pública.
El estudio, que abarca datos de 1990 a 2023, muestra que, a pesar del crecimiento y envejecimiento de la población, la tasa mundial de mortalidad estandarizada por edad disminuyó un 67% desde 1950.
Sin embargo, entre los jóvenes de 20 a 39 años, especialmente en América del Norte, las muertes han aumentado debido al suicidio, sobredosis de drogas y consumo excesivo de alcohol.
Este fenómeno resalta la necesidad de abordar los problemas de salud mental y el abuso de sustancias en esta población.
El informe también señala que casi la mitad de todas las muertes y discapacidades podrían prevenirse modificando factores de riesgo como el índice de masa corporal (IMC) elevado y los niveles altos de azúcar en sangre.
Entre 2010 y 2023, las tasas de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) para el IMC alto aumentaron casi un 11%, mientras que el consumo de drogas y la glucemia alta también mostraron incrementos significativos
Estos hallazgos subrayan la importancia de promover estilos de vida saludables para reducir la carga de enfermedades.
El estudio destaca que, aunque la esperanza de vida mundial ha vuelto a los niveles prepandémicos, persisten marcadas diferencias geográficas.
En las regiones de altos ingresos, la esperanza de vida alcanza los 83 años, mientras que en el África subsahariana es de solo 62 años. Además, la mortalidad infantil ha disminuido significativamente, especialmente en Asia Oriental, gracias a mejoras en la nutrición, vacunación y sistemas de salud más sólidos.
Por otro lado, las enfermedades no transmisibles han desplazado a las infecciosas como principales causas de muerte, lo que plantea nuevos desafíos para los países de bajos ingresos. La COVID-19, que fue la principal causa de muerte en 2021, descendió al vigésimo puesto en 2023. Sin embargo, la cardiopatía isquémica y el ictus han vuelto a ocupar los primeros lugares, seguidos de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y las infecciones respiratorias inferiores.