Tiempo de reacción: entre el inconsciente y la conciencia
Existe un tiempo mínimo hasta que la acción pasa a ser completamente controlada
"Toda acción provoca reacciones"
Lao Tse
Existe un proceso clave en el funcionamiento psíquico que es el tiempo de reacción y que condiciona la capacidad de respuesta que el cerebro maneja. Trabaja cuando un policía dispara, un automovilista evita una colisión o un animal escapa de una presa, entre muchas posibilidades.
Es la base de la toma de decisión a corto plazo, teniendo más frecuentemente un comienzo inconsciente y un devenir consciente controlador que fijará la posibilidad de inhibición o de la realización del acto.
La reacción comienza muchas veces como un proceso inconsciente, para luego hacerse consciente. El tiempo que se tarda en hacer consciente un evento le adjudica también la carga de libre albedrío o responsabilidad sobre el suceso.
Sin embargo, el proceso inconsciente de reacción tiene también un punto crítico en la solución de muchos problemas que se resuelven. Muchas veces es muy poco el tiempo para evitar un choque, caernos ante un tropiezo o meter un gol en una jugada repentina, no preparada.
Se acepta, en general, que funcionamos en nuestras construcciones conscientes con una atención selectiva. Esta implica el servicio de miles millones de neuronas cerebrales y redes que regulan los sistemas de conciencia de realidad. La atención selectiva concentra la atención en un foco. Implica dos posibilidades, una muy frecuente y probablemente casi constante que va del inconsciente al consciente, de lo más simple a lo más complejo (Bottom-Up), por ejemplo cuando encontramos un nombre conocido en un periódico, al que no buscábamos. Por lo contrario si fuera un nombre buscado sería un proceso de lo complejo a lo simple (Top-Down). En ambos casos sin embargo se ha descrito la regulación del lóbulo prefrontal.
Pasados los 0,28 segundos del comienzo del estímulo comienza un programa consciente motor
Existe un interesante publicación de Rita Carter en su libro The Brain Book donde muestra la reacción de un arquero ante un penal. Describe las estructuras funcionales, muestra cómo responde el cerebro ante las diferentes contingencias.
Se ejemplifica con un penal de fútbol, porque exige una respuesta muy rápida, que apela a los reflejos más rápidos. No aplica a la conciencia en un principio. Sería consiente sólo en el final de la acción de respuesta cuando el acto se está por terminar de realizar (mientras viaja la pelota).
Así, esta autora usa como modelo de reacción consciente-inconsciente, la evolución cronológica del proceso cerebral y sus funciones de un arquero cuando ataja.
Comienza por un proceso evaluatorio lento, que usa la conciencia. Trabaja en principio la corteza y el tálamo, como sectores de la función cognitiva consciente global.
El arquero evaluara entonces, quién es el jugador que pateará, la características del mismo, cómo se sienten ambos ese día, como se posicionará el contrario y el mismo, las características del estadio y el público; entre otras cuestiones primeramente consiente.
El adulto mayor normal padece más dificultades de atención y mayor distracción ante fenómenos
Luego de esta conformación del encuadre ambiental, la tarea continuará en un proceso inconsciente en el cual se centrará la actividad: "atajar" (a pesar de que continuará atento a cuestiones secundarias disruptivas que no deben interferir en la situación de atención focalizada).
Se activarán así los programas motores no conscientes, donde se prende el sector de la corteza motora suplementaria, que permite evaluar todos los procesos y posiciones del pateador; esto contiene la experiencia previa del arquero, acumuladas en su memoria, las que se presentifican inconscientemente en ese instante.
Luego se prende la corteza frontal premotora que preparara las variables sensoriales y motrices propias para poder movilizarse. Una serie de alternativas con las que contará el arquero, a partir de todos los movimientos y velocidades factibles de su sistema motor. Algunos innatos (versión naturalista) y otros que se fueron aprendiendo (versión constructivista) en su memoria procedural, la cual también es inconsciente. Esta memoria es base de todas las prácticas o praxias desde las comunes cotidianas, a las más complejas.
Recién luego de este proceso y pasados los de 0.280 segundos del comienzo del estimulo, comenzará un programa consciente motor ante la ejecución y la llegada de la pelota al arco. Es decir que en este caso existe una demora de un poco más de un cuarto de segundo, entre la programación del acto y el ingreso del mismo.
En este proceso es importante considerar la trascendencia de la capacidad atencional y los efectos externos distintivos. La atención es una función clave del sistema cognitivo y desarrollada fuertemente en el humano adulto.
Este sistema disminuirá su capacidad en animales, en niños y en patologías que afectan el lóbulo frontal; como retraso madurativos, demencias de Alzheimer y Frontales, así como en el Parkinson; entre muchas patologías.
La atención implica una fijación de la concentración en un punto. Con inhibición de estímulos periféricos o externos. Esta función es llamada inhibición lateral, es decir no solo que se debe fijar en un sector, sino que se debe interrumpir y no sucumbir a las interferencias externas al estímulo central. Este punto es crítico, dado que se debe tener un justo medio, con lo que se consigue atención dividida. Pues si el estímulo externo es muy importante, se debe interrumpir la acción; por ejemplo si se pone en riesgo la vida de la persona. Esta última capacidad es muy compleja y genera la capacidad de desatender un punto y volver al mismo posteriormente, generando la atención alternante, clave en los deportistas.
El adulto mayor normal, padece más dificultades atencionales. Parece que existiría un aumento de la distractibilidad ante fenómenos externos. En un trabajo del neurocientífico Adam Gazzaley de la Universidad de California en San Francisco publicado en Neuron plantea esta hipótesis; pero ante la enseñanza de un aprendizaje que les enseñe a disminuir la interferencias externas, el anciano puede mejorar su performance y parecerse al joven.
Se podría decir entonces que la persona adulta joven y más entrenada presenta una atención mayor, sostenida, dividida y alternante. Con la que puede percatarse de otro hecho de importancia; dado que se encuentra presente una posibilidad atencional activa hacia otros sectores.
Puede considerarse que la atención contiene un sistema inconsciente que permite localizar objetos, como por ejemplo una cara entre desconocidos, en una multitud. Asimismo luego también tiene su componente consciente; una vez localizada la percepción de la cara, comienza un reconocimiento de la misma. Esto constituye el sistema de atención externa. Siendo la interna sobre procesos del propio cuerpo.
Es necesario considerar a la atención como el gran sistema de ingreso al proceso de conciencia de realidad. Siendo un complejo proceso cognitivo, que permite incorporar el conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea.
*Neurólogo cognitivo y doctor en Filosofía. Presidente Fundación Humanas