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Veto a la reforma jubilatoria: ¿Es cierto que la jubilación le ganó a la inflación?

Javier Milei confirmó que vetará la reforma jubilatoria aprobada por el Congreso. Qué pasa con los haberes para jubilados frente a la inflación y el bono de refuerzo de $70.000

BAE Negocios

El veto anunciado por el presidente Javier Milei a la ley que dispone una reforma en el aumento para las jubilaciones se sumó a las discusiones en torno al nivel real de los haberes previsionales, con comparaciones diversas que, según la procedencia de quienes las formulan, intentan demostrar tanto mejoras como deterioros respecto de 2023.

Milei fundamentó su veto -que, a la espera de la comunicación formal del Congreso al Poder Ejecutivo, aún no fue publicado en el Boletín Oficial- en que la aplicación de la ley por parte de quienes denominó “degenerados fiscales” implicaría un gasto que estimó en US$ 370.000 millones en un plazo que no determinó.

Paradójicamente, ese cálculo fue relativizado por Carlos Rodríguez, quien fuera hasta hace poco más de un año asesor del entonces precandidato Milei, pero el presidente tuvo en este caso el apoyo de Gabriel Rubinstein, quien fuera el viceministro de Sergio Massa hasta el 10 de diciembre.

"Si mirás las jubilaciones le ganaron a la inflación 5% por encima de las que eran cuando asumimos. Los jubilados hoy están mejor que lo que estaban cuando Alberto Fernández se fue. No significa que estén bien, están mejor”, aseguró el primer mandatario.

Aumento para jubilados frente a la inflación: qué es lo que se compara

Cynthia Pok, quien se desempeñó como directora de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec durante décadas, solía decir a los periodistas que “se puede comparar lo que uno quiera, pero siempre hay que tener la honestidad intelectual de aclarar qué es lo que se está comparando”.

Pocas recomendaciones como esa podrían ser más útiles en un contexto de continuos cambios en las fórmulas de ajuste de las jubilaciones, desde la de diciembre de 2017, pasando por la aplicada desde enero de 2021 hasta la vigente plasmada en un DNU de marzo de 2024, pasando por la ley recientemente aprobada por el Senado y que Milei aseguró que vetará.

Que hay comparaciones para todos los gustos y que, según el período que se considere, las jubilaciones pudieron subir o bajar, queda reflejado en un análisis que dio a conocer el director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), Nadín Argañaraz, quien advirtió que “el poder adquisitivo de las jubilaciones argentinas ha tenido una importante caída a partir del año 2017” y que su valor real mínimo se dio en febrero de este año, momento a partir del que “se inició una recuperación”.

 

Suma fija y porcentajes

No obstante, esa recuperación no fue homogénea debido a la aplicación del bono de refuerzo de $ 70.000 para los haberes más bajos de la escala que, al no actualizarse, produjo el efecto inverso al que se esperaba: al tratarse de una suma fija, fue perdiendo mes a mes su valor porcentual, a lo que debe agregarse que por no formar parte del haber no se lo computa para el cálculo del aguinaldo.

Así lo plantea Argañaraz al advertir que “la cuestión central de los últimos meses está en la recuperación real del haber y en la caída real del bono, ya que lleva 6 meses con igual valor de $70.000”.

“Esto hizo que en junio se logre un pico y que a partir de ahí ya se haya iniciado una merma real del ingreso total: en efecto, entre junio y agosto el ingreso real ya cayó un 1,2%”, explicó.

Pero otras comparaciones llevan agua al molino del Gobierno, ya que si se toma en cuenta la jubilación mínima más el bono, Argañaraz sostiene que “entre 2017 y febrero de 2024 la caída real fue del 43%”, pero entre ese mes y agosto “la suba real fue del 29%”, que se reduce al 6% si se hace la comparación con noviembre del año pasado.

 

Comparaciones interanuales

Otro elemento a tener en cuenta es la variación del gasto total en jubilaciones y pensiones deducida la inflación en los primeros siete meses del año, contrastados con los de 2023. Si bien el gasto total engloba indistintamente haberes altos y bajos, sin discriminar el peso de los bonos, el seguimiento de su evolución sirve como aproximación para comprobar la variación de los haberes previsionales.

La aplicación de la nueva modalidad a partir de marzo, consistente en el ajuste no ya trimestral sino mensual y en base a la inflación de dos meses atrás, permitió una mejora de corto plazo, pero que aún no es suficiente para evitar el deterioro en la comparación interanual.

Los informes de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) dan cuenta de una caída en términos reales que en febrero (el peor mes, según Argañaraz) fue del 33% en el acumulado bimestral y del 33,9% si se considera sólo ese mes.

 

Se cae, pero cada vez menos

Desde entonces, los porcentajes de caída interanual fueron atenuándose, pero en ningún caso mostraron una mejora que, si se mantienen las condiciones de movilidad y de desaceleración de la inflación, recién podrían vislumbrarse en 2025.

La caída del 33% del primer bimestre se redujo al 31,4% en el trimestre y al 28,5% en el cuatrimestre, para quedar en el 25,8% para el período enero-mayo en comparación con el mismo lapso de 2023.

En el primer semestre, la baja interanual fue del 25,3%, en tanto en el acumulado de los primeros siete meses fue del 22,7%.

Estos números muestran tanto una caída en el gasto en jubilaciones como una atenuación gradual de esa baja, del mismo modo que se percibe una mejora a partir de marzo en el corto plazo, aunque aún persiste el deterioro en comparación con años previos. Cada cual sabrá escoger su porción del vaso medio lleno o medio vacío.

 

 

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