Es alarmante la disminución de insectos en paisajes intactos, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill
La investigación, realizada en una pradera subalpina de Colorado, muestra una caída del 72,4 % en 20 años, vinculada al aumento de las temperaturas estivales, destacando el cambio climático como un factor clave en esta crisis de biodiversidad.
Las poblaciones de insectos están disminuyendo a un ritmo alarmante, incluso en paisajes que se consideran relativamente inalterados por la actividad humana.
Un estudio reciente, liderado por Keith Sockman, profesor asociado de biología en la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill, cuantificó la abundancia de insectos voladores durante 15 temporadas en una pradera subalpina de Colorado.
Este sitio, con 38 años de datos meteorológicos y un impacto humano directo mínimo, reveló una disminución anual promedio del 6,6 % en la abundancia de insectos, lo que equivale a una caída del 72,4 % en el período de 20 años.
La temperatura, clave
El estudio destaca que esta pronunciada disminución está asociada con el aumento de las temperaturas estivales. Sockman afirma que "los insectos ocupan un lugar único, aunque desfavorable, en la crisis de la biodiversidad debido a los servicios ecológicos que prestan, como el ciclo de nutrientes y la polinización, y a su vulnerabilidad al cambio ambiental".
Los insectos son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas terrestres y de agua dulce, y su disminución podría tener consecuencias devastadoras.
Este hallazgo aborda una brecha crítica en la investigación global sobre insectos. Mientras que muchos informes se centran en hábitats alterados por la actividad humana, pocos examinan poblaciones en áreas prístinas.
Cambio climático
El estudio demuestra que pueden ocurrir pérdidas drásticas incluso donde el impacto humano directo es mínimo, sugiriendo que el cambio climático podría ser un factor clave. Sockman enfatiza la urgencia de estos resultados para la conservación de la biodiversidad, especialmente en montañas que albergan un alto número de especies endémicas.
La investigación subraya la necesidad de un monitoreo más exhaustivo de las poblaciones de insectos en diversos paisajes y refuerza la urgencia de abordar el cambio climático.
Al demostrar que incluso los ecosistemas remotos no son inmunes, el estudio destaca la magnitud global de la crisis de la biodiversidad. Sockman concluye que la condición de las montañas como puntos calientes de biodiversidad podría verse comprometida si las disminuciones reflejan tendencias generalizadas.