La película más divertida y feliz del sarcástico Roman Polanski
La danza de los vampiros
Roman Polanski solo pudo filmar una película con su mujer Sharon Tate, y no fue una de sus ficciones paranoicas y opresivas cargadas de sarcasmo, sino quizás el único filme más o menos feliz que concretó. La danza de los vampiros, que arranca con un cartoon muy divertido en los títulos, es una parodia de las películas de Drácula, especialmente de las que producía en la década de los sesenta, con erotismo y algún desnudo, la casa Hammer. Acá hay dos investigadores que van a la caza de los chupasangres (uno de ellos el propio Polanski) y al rescate de una bella chica del pueblo, recién raptada por los vampiros. Pero entonces aparecen todos los lugares comunes de estos relatos dados vueltas, llenos de un humor que por momentos recuerda el sinsentido anárquico de Laurel y Hardy, y al que no le falta además cierta picardía propia de la sátira sexual muy en boga en esos años donde dominaba el pop inglés. En Qubit.TV.