A 75 años de Bretton Woods, la piedra fundacional del FMI y del Banco Mundial
Meses antes del fin de la Segunda Guerra Mundial se modeló el mundo del futuro, con instituciones que, a pesar de las críticas, perduran hasta hoy
El próximo mes de julio se cumplen setenta y cinco años de la reunión que tuvo lugar en Bretton Woods entre el 1 y el 22 de julio de 1944 con delegados de 44 naciones, en la que se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras del mundo de postguerra que todavía siguen vigentes, y de donde surgieron instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Dos de las potencias triunfadoras, Estados Unidos y Gran Bretaña, impulsaron un esquema multilateral de cooperación del que hoy son las principales voces críticas y para cuya desaparición parecen estar dando pasos agigantados.
Aunque en Bretton Woods, coherentemente con los objetivos de la conferencia, se consideró la necesidad de la creación de una Organización Internacional de Comercio, la oposición de Estados Unidos lo impidió y no fue hasta 1948 que se firmó el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (conocido como GATT por sus siglas en inglés), que se mantuvo vigente hasta 1995, cuando finalmente se estableció la Organización Mundial de Comercio (OMC). Fruto de los acuerdos de Bretton Woods y del hecho de que Estados Unidos quedó como el gran acreedor internacional tras la Segunda Guerra Mundial, el dólar se mantiene hasta la actualidad como la moneda o divisa de referencia internacional, dándole a Washington la gran ventaja de ser el país emisor, además del mercado más grande del mundo.
Bretton Woods supuso un antes y después en el nuevo orden económico internacional, que hasta hoy sigue vigente sin que se hayan producido grandes cambios en su concepción institucional. Los acuerdos allí firmados supusieron un sistema internacional de regulación del capitalismo, y desde esta concepción muchos actualmente piden su revisión e incluso su desaparición.
El dólar se mantiene hasta hoy como divisa de referencia internacional
Al respecto, el profesor universitario e historiador del FMI, Harold James, escribió que "la preocupación central durante la posguerra fue la estabilidad financiera internacional. Estados Unidos y el recién creado Fondo Monetario Internacional fueron el centro de un sistema que procuraba mantener esa estabilidad vinculando los tipos de cambio al dólar, siendo el FMI el árbitro de cualquier variación. Pero hoy los tipos de cambio son determinados en gran medida por las fuerzas del mercado; el FMI ha pasado a ser una combinación de gestor de crisis, monitor económico mundial y consultor de políticas, y la dominancia de Estados Unidos quizá sea reemplazada por nuevas potencias, como China y la Unión Europea, al tiempo que las fuerzas políticas internas parecen estar alejando a Estados Unidos de su participación internacional". Y se preguntaba "¿Qué cambios se requieren para ajustar el mundo actual a la nueva geografía del desarrollo económico, a un entorno geopolítico en transformación y a grandes flujos financieros potencialmente inestables?".
A pesar de las crisis financieras, del mayor protagonismo de las economías emergentes en el escenario internacional, e incluso de los errores reconocidos a veces por las mismas instituciones, el FMI y el BM siguen prácticamente iguales que en el momento de su creación.
Desde su inicio el FMI y el BM fueron difíciles de distinguir en sus funciones y así lo reconoció un documento del mismo Fondo Monetario de 1996, en el que cita la intervención de John Maynard Keynes, uno de los padres fundadores de ambas instituciones (junto con el estadounidense Harry D. White), cuando en la conferencia inaugural del FMI dijo que se había creado un Fondo que debía haberse llamado banco y un Banco que debía haberse llamado fondo.
De hecho ambas instituciones "hermanas" nacidas en Bretton Woods son los pilares intergubernamentales que sostienen la estructura del orden económico y financiero mundial. El FMI mediante la supervisión del sistema monetario internacional y el Banco Mundial, desde su Grupo, va más allá de aliviar la pobreza en el mundo y promover el desarrollo. El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) se ocupa de la conciliación y arbitraje en las disputas de inversiones internacionales. Uno de los casos más recientes ha sido el que ha afectado a Repsol como demandante y a la República de Argentina como demandada por la expropiación de Repsol-YPF en Argentina.
Por sus distintos objetivos, estructuras de funcionamiento, orígenes de sus fondos y sobre todo por sus distintas maneras de implementar sus acciones, el FMI ha sido el principal receptor de las críticas por la crudeza y condicionalidad de sus intervenciones estabilizadoras en países industriales y en desarrollo. En cambio se ha sido mucho más benevolente con el Banco Mundial, y en el peor de los casos se le ha criticado la eficacia de sus acciones pero compensándolo por la supuesta bondad de sus objetivos orientados a los países menos desarrollados y con elevados niveles de pobreza.
Hoy los tipos de cambio son fijados mayormente por los mercados
Además de las críticas externas, en 2011 el FMI desde su propia Oficina de Evaluación Independiente hizo autocrítica por su mala supervisión en el período 2004-2007 previo a la crisis financiera y económica, y sus puntos débiles tanto para anticipar la crisis como incluso para contribuir a la misma desde posiciones de supervisión poco prudenciales. La institución reconocía haber ignorado las interconexiones entre mercados financieros y productivos, y no haber establecido una vinculación entre los desequilibrios mundiales en cuenta corriente que se producían y los riesgos sistémicos que se acumulaban en los sistemas financieros.
El BM también ha realizado distintas autocríticas o cambios de enfoque para paliar algunos de los problemas que generaban sus actividades en favor del desarrollo, por ejemplo en impactos medioambientales, en el cambio climático, en la necesidad de tener en cuenta las instituciones para los mercados, entre otras.
A 75 años de los acuerdos de Bretton Woods, ambas instituciones han estado hace varios años oscilando entre la obsolescencia y la renovación, y son blanco constante de los ataques de los que quisieran su jubilación, en especial a raíz de las periódicas crisis económicas y financieras y de las gravosas intervenciones del FMI en los rescates de numerosos países.
Hasta hoy lo que hubo fueron tibios intentos de reforma, por ejemplo buscando la participación en la toma de decisiones de las economías emergentes en el FMI y de los países menos desarrollados en el BM. Incluso la propuesta de China en 2009, con el apoyo de algunos países y el rechazo de muchos otros, de crear una moneda de reserva supranacional para reemplazar el dólar, aceptaba que fuese el FMI la organización para emitir dicha divisa a partir de los Derechos Especiales de Giro (SDR por sus siglas en inglés).
Desde su inicio el FMI y el BM fueron difíciles de distinguir en sus funciones
James señala que las instituciones podrían aprovechar las nuevas tecnologías para mediar con éxito en las controversias que amenazan no solo con dividir, sino con empobrecer al mundo. "En el mundo postcrisis, se dispone de información cada vez más abundante y actualizada. En el pasado había que esperar meses o años para obtener una evaluación precisa del volumen de actividad económica o del comercio. Los datos sobre un conjunto mucho más amplio de resultados mensurables, como los indicadores de salud y de actividad económica, están ahora disponibles en tiempo real".
Resalta el historiador que la administración y publicación de esa información de manera accesible y comprensible "puede ser crucial para modelar el debate sobre el futuro y sobre la forma en que interactúan los individuos, las sociedades y las naciones. En lugar de jueces, los organismos multilaterales pueden convertirse en proveedores de conocimiento sobre los costos y beneficios de políticas alternativas. Deben trabajar dejando que hablen los datos."
Algunos de los temas que es preciso abordar son nuevos, o adoptan nuevas formas, y son tópicos globales comunes: la defensa contra enfermedades de fácil propagación en una era de desplazamientos masivos, contra el terrorismo, contra la destrucción del medio ambiente. En cada caso, la disponibilidad de gran cantidad de información detallada, rápidamente accesible, es esencial para coordinar una respuesta eficaz.
Algunos especialistas hablan de una nueva gobernanza basada en el compromiso de las grandes potencias y economías emergentes, en lugar del enfrentamiento por el control de las instituciones. Pero las guerras comerciales desatadas por el presidente estadounidense Donald Trump, el Brexit, y los movimientos anti-UE, parecen hablar de un mundo que en lugar de hacia el consenso, se dirige a una nueva era de división internacional.