La fiesta interminable
Muñeca rusa, estreno de febrero en Netflix
Atrapante, bizarra, ingeniosa, con registros que van de la comedia al drama y una historia circular laboriosamente trabajada en capas, Muñeca Rusa fue la primera grata sorpresa del 2019.
Aunque aún es muy temprano para elegir la lista de las mejores, esta producción de Netflix (que tiene entre otros méritos puntuar un 100% en Rotten Tomatoes) deja la vara bien alta.
A riesgo de spoilear (ALERTA, es muy difícil hablar de esta propuesta sin revelar un poco: quienes prefieran mantener la mente virgen deben abstenerse de seguir leyendo), se trata de un relato con reminiscencias a la película "El Día de la Marmota" con Bill Murray (Groundhog Day) y una narrativa emparentada con los videojuegos.
La protagonista es Nadia, una ingeniera de videojuegos neoyorkina, fumadora empedernida, inteligente, algo autodestructiva, con humor cáustico y una "mala actitud que la mantiene joven" según sus propias palabras. La primera imagen de ella es en un baño bastante peculiar, en un departamento de Manhattan. Nadia se mira al espejo mientras suena la canción "Gotta Get Up" de Harry Nilsson. Afuera transcurre su festejo de cumpleaños número 36, todo un evento para la joven. Pero, en algún momento de esa noche, quedará atrapada en un loop desconcertante: muere violentamente y vuelve una y otra vez al baño de la fiesta, de cara al espejo y escuchando de nuevo la misma canción.
Frente a esa broma del universo, perdida en esa vida o muerte circular que transita, empieza a tratar de investigar qué le está pasando. La búsqueda de una salida al laberinto se transforma en un viaje emocional y un reencuentro con el pasado.
Una heroína moderna atascada en su cumpleaños número 36
Las mentes detrás de esta serie son su propia actriz protagonista Natasha Lyonne (a quien vimos en American Pie y Orange is the new Black), Amy Poehler y Leslye Headland.
Si en un principio pareciera que una propuesta estas características podría extinguirse rápidamente, asfixiada por su propia idea, sus creadores logran un trabajo fino de giros y dosificación de información, dotando además a la historia de raíces para que no quede pedaleando en el aire de manera efectista. El resultado es un relato profundo y existencial, que tiene a su vez humor negro (y hasta slapstick comedy) y una dosis de intriga detectivesca.
Podría encuadrarse en cierta tendencia a los relatos de multiversos y tiene un aire a The Good Place pero con un tono completamente diferente y un dilema menos dual y tradicional. Hay unas cuantas referencias literarias, especialmente hacia autores del espectro Beatnik como John Updike o William Burroughs (se ve un afiche que dice "Life is a Killer"), cinematográficas y otras "pistas" intertextuales que suelen encantar a algunos fans.
Mamushka
Lyonne logra un muy buen trabajo como esa cumpleañera enredada que cae y vuelve a levantarse, manejando un amplio rango actoral que va de la comedia al drama sin tropiezos. Con su pelo pelirrojo y su gran medallón dorado es toda una heroína de videojuego con varias vidas, una mamuschka que encierra mil posibilidades. "Estar atascado en la vida es una metáfora de estar muerto", reflexionaba en una entrevista reciente.
Integran además el elenco Greta Lee, Yul Vazquez, Elizabeth Ashley, Charlie Barnett y hasta tiene participación Chloë Sevigny.
El final de esta temporada de ocho capítulos es original y convincente, con una mezcla de vacío y luminosidad a tono con toda la serie. Eso sí, es probable que la canción de Nilsson te persiga durante días como un fantasma.