Un relato duro y necesario sobre el sufrimiento de las víctimas de abuso
Se trata de una novela de no ficción. Donde la autora relata el abuso cometido por su tío, a quien quería como un padre, en un pueblo chico. El texto, que se va construyendo desde diferentes miradas, incluso la del expediente judicial, es directo, descarnado y no dejá a lector indiferente. Interpela los prejuicios, los miedos, los lugares cómodos que a veces implica no ver. Una sociedad que muchas veces tiene una postura hacia el afuera y otra en la intimidad. Es un relato sin contemplaciones, duro pero necesario. Donde con las palabras justas, directas se relata el camino de una víctima de abuso. La inseguridad, los miedos a vencer, la contradicción del afecto, la hipocresía, la capacidad de tolerancia interesada a las propias necesidades, el machismo. El después del abuso, tanto en la vida íntima como social, las heridas que no dejan marcas visibles pero son extremadamente profundas. El camino de la Justicia, con su lenguaje frío, distante. Con la revictimización de quien denuncia, con su carencias para acompañar y contener a la víctima. Con una familia amplia que no siempre quiere ver. El abuso sexual infantil es un delito, parece que la sociedad lo tiene claro, hasta que le toca cerca, y algunas veces duda, queriendo explicar lo inexplicable, cuestionando a la víctima.
Un libro duro, pero imprescindible, alejado del morbo para sin concesiones enfrentar un delito que muchas veces se sigue manteniendo en silencio. Un delito que deja marcas muy profundas, de esas que no se ven con los ojos. Un libro que interpela y que no pasa inadvertido.
Título: Por qué volvías cada verano
Autor: Belén López Peiró
Editorial: Madreselva
Páginas: 124
Precio: $250