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Para romper la monotonía: películas raras y geniales en Mubi

Paladar que no prueba cosas nuevas, se atrofia. Para descansar de superhéroes, robots y animaciones, recomendamos (muchísimo) estas películas extrañas, riesgosas y llenas de invenciones que, además, nos dejan con las ganas en la grilla de Mubi. 

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Bueno, los cines están llenos de autos voladores, superhéroes, sustos a reglamento y dibujos animados. No significa que no haya buenas películas en ese conjunto (Guardianes de la Galaxia, ya lo dijimos, es de lo mejor que dio el cine en varios años), pero cuando el menú es nada más que milanesa a la napolitana, se nos atrofia el paladar a la hora de degustar ravioles carbonara. Ergo, en esta página vamos a recomendarles el ejercicio (gozoso, vamos, que el placer es absolutamente necesario) de ver películas raras o "difíciles", pero que en el fondo nos limpian el gusto y nos llevan de las narices por otros caminos. La plataforma Mubi es especial para eso, así que de allí sacamos estos filmes.

Empecemos por un estreno: se llama Los cinco diablos y es la segunda película de la joven realizadora francesa Léa Mysius. Es la historia de tres personas: una niña con el extraño don de poder reproducir cualquier aroma, su madre y una tía que vuelve al pueblo. Pero además es una historia de viaje en el tiempo (realmente nuestra protagonista infantil puede hacerlo de cierto modo) y de una tragedia que da origen a ese extraño conjunto familiar con no pocos secretos. Aunque el filme es, narrativamente, fácil de seguir (las rarezas no vienen por ese lado) hay una combinación muy interesante de realismo y de fantástico que encuentra un perfecto marco natural (bosque, montañas gigantes, un lago) que llaman a algo mucho más antiguo que aún opera hoy. Las actuaciones son brillantes y por momentos aparecen gotas de terror.

Luego una que es controvertida y difícil por su tema, Pleasure, opera prima de la sueca Ninja Thyberg. Aquí hay un cuento bastante tradicional: la persona con una vocación artística dispuesta a cualquier cosa para triunfar en el negocio del espectáculo. Salvo porque la protagonista es una chica que ha dejado su aburrida Suecia para llegar a Los Angeles y triunfar como la más grande de las estrellas del porno. Hay ecos de Showgirls, la despreciada obra maestra de Paul Verhoeven, y hay momentos de una enorme intensidad y tensión cuando se registran filmaciones del porno (aunque hay desnudos y órganos masculinos y femeninos, aclaramos que no hay sexo explícito, aunque la habilidad de Thyberg para filmar nos hace pensar que sí). Extraordinario reflejo del negocio del espectáculo desde sus márgenes, no dejan de ser perturbadora.

Probablemente Melancholia sea la mejor película que hizo Lars Von Trier. En la Argentina no se pudo estrenar porque, después de presentarla en Cannes, Von Trier dijo una idiotez sobre Hitler y se decidió sacar el filme de circulación. Pero no, no tiene nada que ver con la política el filme. Es a su modo un melodrama y una película de ciencia ficción: el planeta Melancholia está a punto de chocar con la Tierra, al mismo tiempo que una joven prepara su lujoso casamiento. En esa casa pasan mil cosas y se anudan y desanudan relaciones familiares complejas, mientras todo se va alterando por la segura y futura extinción de toda vida (quizas en el Universo, el pesimismo de Von Trier hace de nuestro planeta el único reservorio de existencia consciente). Muy bien interpretada por Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg, exuda emociones gigantes y termina conmoviendo al espectador de una manera genuina, mucho más que cualquier otro filme del loco danés (salvo, quizás, Contra viento y marea, también disponible en Mubi).

Otra ganadora de Cannes es Uncle Bonmee recuerda sus vidas pasadas, del tailandés Apichatpong Weerasethakul (una prueba para recibirse de crítico es escribir ese nombre sin googlear). Es un cuento tradicional donde los muertos vuelven y se relacionan con los vivos, pero es también muchas otras cosas. Por momentos, la trama bordea lo incomprensible, pero la belleza visual y el poder emocional de los actores hacen que uno, como hipnotizado, siga mirando la pantalla. El final es liberador y feliz, aunque uno no sepa muy bien por qué. El poder de la Naturaleza, además, es enorme y se refleja en un genial uso del sonido y del color.

Y finalmente, la -quizás- obra maestra de David Lynch, El camino de los sueños. En apariencia, es la historia de una chica que llega a Hollywood para triunfar. Luego, es el retrato de esa industria. Pero también es una historia de amor entre dos mujeres. Bueno, es todo eso, pero resulta que Lynch no opta por una lógica cartesiana para narrar sino que decide hacer todo un correlato onírico, absolutamente surreal, donde cabe el horror, la comicidad ramplona, el musical, el erotismo -y el sexo directo-, el romanticismo y la sátira. Las imágenes de la película son de un peso descomunal y hay episodios que realmente no podemos más que describir como partes de una pesadilla (y se filman como tales, aunque no parezca), o personajes (ese perturbador cowboy) que no sabemos para qué están pero que, maestría de Lynch mediante, tampoco podemos considerar inútiles. Otra de esas películas que ejercen hipnosis sobre el espectador, y Naomi Watts nunca estuvo más linda.

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