Del trabajo a casa: cinco razones para ver Severance
Está de regreso esta distopía de oficina que aborda de manera original una crítica a la cultura corporativa y los modelos laborales. Ben Stiller, detrás de cámara.
La serie de ciencia ficción Severance fue una de las sorpresas de 2022. Supo conquistar a la audiencia y a la crítica con una propuesta tan creativa, como elegante y que da en el centro de uno de los temas de debate vigentes: la vida laboral.
La original premisa que está en el corazón de la historia es la posibilidad de separar por completo nuestra conciencia en las horas de trabajo de nuestras vivencias del resto del día. A los protagonistas, que trabajan en una empresa llamada Lumon Industries, se les implanta un chip en sus cerebros que hace que, cuando están en la oficina, no recuerden nada de su tiempo fuera de ella y viceversa. Una extraña esquizofrenia al servicio corporativo cuyas consecuencias y aristas hacen girar la rueda narrativa. El término "severance" hace referencia a separación pero también a ruptura laboral, cese de contrato. La segunda temporada, que llega este viernes 17 de enero al servicio de streaming de Apple TV+ con diez nuevos episodios de a uno por semana, promete volarnos la cabeza una vez más.
El último episodio anterior dejó al público colgando de intriga (alerta spoilers: quienes no están al día con la serie pueden saltear el siguiente párrafo). Según se pudo saber por la prensa internacional, la trama retoma cinco meses después de esos acontecimientos en los que Dylan se quedó en Lumon Industries y con mucho esfuerzo sostenía un interruptor que permitía a los otros tres acceder brevemente a sus recuerdos laborales mientras estaban fuera de la oficina. Así, llegan a revelaciones sorprendentes: Mark descubrió que su esposa podría estar viva y es alguien a quien conoció en el trabajo y Helly es hija del dueño de la compañía.
El regreso de la tira, con toda la espera, genera expectativa. Este miércoles, en la estación Grand Central de Nueva York, se instaló un pop up con escritorios como los de la producción, encapsulados en una estructura de vidrio, y los actores aparecieron trabajando en ellos como en la serie, sin mirar a la multitud que pasaba en el camino a sus propios empleos. El actor protagonista, Mark Scott, y Ben Stiller, que dirige varios capítulos, habían bromeado en las redes: "La hora pico se va a poner interesante hoy".
A continuación, cinco razones de peso para ver la serie:
1) Grandes actores: Adam Scott (Parks and Recreation) tiene a cargo el rol protagónico como Mark, un viudo afligido que es uno de los empleados de Lumon. La ganadora del Oscar Patricia Arquette es la jefa. En el equipo de trabajo está además nada menos que el premiado John Turturro y otro empleado -y objeto de su amor- es Christopher Walken. Entre los principales se puede ver también a Britt Lower (High Mantenance) y Zach Cherry (Succession).
2) El tema del trabajo: Es una cuestión de enorme vigencia, que recibe nuevas oleadas de debate con fenómenos como la gran renuncia y la búsqueda de equilibrio entre la esfera personal (¿el trabajo sería lo despersonalizado?) y lo laboral. El creador de la serie, Dan Erickson, cuenta que la idea de la serie le surgió con el deseo de que su tedioso trabajo temporal en la oficina mientras era un guionista freelance pudiera pasar volando como si nunca hubiera sucedido. La idea de tener un interruptor para apagar el cerebro en esas horas sintoniza con la sobrecarga actual de estímulos y el multitasking.
3) Arte a lo Jacques Tati: El arte de la serie es exquisito. Sobrevuela una referencia a las películas del genial realizador francés Jacques Tati, especialmente Playtime (1976), con sus imágenes geométricas de oficinas con cubículos. Lumon es un laberinto de pasillos desolados, habitaciones alfombradas y computadoras antiguas que planta la atmósfera algo onírica de la historia.
4) Narrativa impecable: El guión sabe sacarle el mayor provecho posible a la premisa planteada, explorando las reacciones de los "innies" (la parte de la persona que está en la oficina) y los "outies" (quienes viven en un tiempo libre constante, en amnesia del mundo laboral).
5) Absurdo y humor: El absurdo, a veces combinado con un humor sutil, es un elemento fundamental. Se ve en la tarea ridícula de los empleados que es ordenar números flotantes que aparecen en la pantalla de sus computadoras (aunque surgieron teorías al respecto); se ve también en los premios corporativos: globos, fiesta de wafles, día de baile o un bufet de bolas de melón; se ve en las puertas que se abren en la empresa, que a veces sorprenden con algo inesperado como cabras bebés.