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Sigue, sigue Halloween: otras joyas de terror en HBO Max

Ya sabemos: todos estamos con miedo. Pero lo bueno de las películas de terror es que sirven para hacer catarsis, así que aquí van algunas recomendaciones no habituales (y con varias secuelas en la lista) de lo mejor que da el miedo en HBO Max. Y sí, son películas muy divertidas.

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Seguimos en este mes recomendando películas de terror, porque Halloween y porque, la verdad, necesitamos hacer catarsis de todo lo que sucede alrededor nuestro. Porque para eso están estas películas: uno se asusta y se angustia artificialmente por algo que no es para nada posible durante un par de horas y el mundo fuera de la película, luego, nos parece bastante más amable. Y porque en el fondo la mayoría de los filmes de terror son sátiras de nuestra vida cotidiana, que se ve alterada por la aparición de lo fantástico. Esta vez vamos a seleccionar algunos filmes de HBO Max. Algunos son clásicos, pero vamos a pasar de largo (porque los recomendamos millones de veces) títulos como Psicosis o El Exorcista, que exceden con mucho el género.

Arranquemos por El teléfono negro, de 2022, dirigida por Scott Derrickson, un realizador que -hasta ahora- no tiene una sola película mala. En general las películas de Derrickson son cuentos de hadas disfrazados de otra cosa, ya sea un filme de superhéroes como Dr. Strange o directamente de horror como la tremenda Siniestro. El teléfono... es en realidad una especie de versión macabra de Hansel y Gretel, en el que un niño es secuestrado por un asesino pedófilo y obtiene ayuda tanto de su hermana como de los fantasmas de otras víctimas. El guión es perfecto, el villano que interpreta Ethan Hawke, también, y lo impactante es cómo muestra el mundo social, de clase media caída, en el que viven los protagonistas. Se volverá clásico con el tiempo.

Hay otra de Derrickson que ya lo es: El exorcismo de Emily Rose. Aquí el terror aparece cada tanto, porque lo que importa es la tensión entre ciencia y fe. Hay un cura (Tom Wilkinson) enjuiciado por asesinato: ha practicado un exorcismo que salió mal. Y dos abogados: una atea (gran trabajo de Laura Linney) que defiende al sacerdote y otro (Campbel Scott), creyente, que es su fiscal y lo quiere preso. Lo que le pasa a la víctima (Jennifer Carpenter) se ve en flashbacks y pueden ser tanto ataques de esquizofrenia como una auténtica posesión diabólica. El filme es inteligente, lleno de tensión y discute ideas, cosa poco frecuente en cualquier género.

El Conjuro 2 es la mejor de la serie creada por James Wan. En principio, Wan utiliza muy bien los trucos del terror para crear un ambiente siempre tenso. Pero detrás de la historia de dos nenas quizás poseídas por un viejo demonio (que será Valak, de La Monja), hay tres historias: la de una madre soltera, trabajadora, sobreviviendo como puede en un suburbio pobre de Londres, la de un matrimonio unido por el más puro amor, la de -otra vez- la tensión entre la fe y la ciencia. Por momentos asusta mucho, pero incluye -es un cuento de Navidad, además- una de las secuencias más tiernas de los últimos años: Patrick Wilson consolando a una familia al cantar "Can't help falling in love", de Elvis, mientras arma el arbolito. Gigantesca película.

El número "2" también aparece en dos grandes filmes. Uno, Scream 2, de Wes Craven, con mucho la mejor de toda la serie. Es en cierto sentido un "show dentro del show", dado que la historia gira alrededor de una puesta en escena. Pero además de los crímenes y las corridas, del villano cuchillero y la máscara, todo converge en una representación que tiene mucho (muchísimo) de tragedia griega, del antiguo melodrama de la lucha del hombre -o la mujer, en este caso- contra el destino. Esa clave, más allá del humor negro y la tensión sangrienta, es la que sostiene una película notable por su puesta en escena y por su inteligencia.

Y otra "número 2" que es brillante: Destino final 2. La realizó un director que algún día será reivindicado (falleció hace unos años y fue mucho tiempo doble de riesgo), David R. Ellis. Como saben, la serie implica que alguien tiene la premonición de una serie de muertes, las evita y luego la señora Muerte en persona viene a cobrar la deuda. Es humor macabro del mejor, corridas y vértigo, pero lo que hace a esta película especial es su secuencia de apertura: un accidente impresionante en una carretera, trabajado con la precisión de una danza de Fred Astaire, elegante, al mismo tiempo sangrienta y cómica. De allí en más, la tensión es fascinante, pero esa secuencia es ya un clásico.

Y por último, una que pasó totalmente inadvertida aunque lo tenía -lo tiene- todo. El secreto de Mary Reilly fue dirigida por el británico Stephe Frears, que tiene en su filmografía joyas como Sammy y Rosie van a la cama, Relaciones peligrosas, The Grifters o Héroe accidental. Aquí cuenta la historia de la sirvienta de un tal doctor Jeckyll y de la relación que sostiene con un encantador y brutal tipo llamado Hyde. El personaje es interpretado por Julia Roberts; el médico con problemas de personalidad, por John Malkovich. Y cierta persona insoportable, por Glenn Close (Close y Malkovich satirizan acá su show de Relaciones...). Más allá de que efectivamente la película cae de lleno en el terror y le encuentra una vuelta de tuerca muy original a una historia de la que todos saben el final (aquí, bueno, ya no), resulta un tremendo melodrama sobre el deseo femenino que rompe con muchas de las convenciones del cine más "comercial" al respecto. Lo de Roberts es sensacional porque también es un personaje de dos caras. Si no la vio, extraordinaria para descubrir.

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