Hay que cambiar el rumbo
Sin duda alguna, en Argentina hace pocos años venimos viendo cómo las ideas liberales viene ocupando cada vez más espacios en los debates televisivos y hasta llegando a reservarse un lugar en la mesa política. Es indiscutible que tras décadas de probar constantemente las mismas recetas y obtener siempre los mismos resultados, la sociedad empiece a ver con buenos ojos, nuevas ideas.
Bajo el contexto actual que atravesamos, donde cualquier dato que se mire está en rojo, es de vital importancia saber tomar decisiones y entender la importancia de un cambio de rumbo. Son incontables las empresas que cerraron desde que comenzó la cuarentena, ya llevamos más de 4.000.000 de empleos perdidos, niños y jóvenes que perdieron su año lectivo, devaluación de cercana al 100% de a momento de nuestra moneda, caída de la industria, etc.
El objetivo de esta nota es proponer dejar de lado las ideologías políticas y optar objetivamente por 5 políticas públicas y económicas que pueden alimentar de forma directa a la reactivación económica y social. Las propuestas son:
fiscales son menores, puede volcar más capital económico en inversiones productivas, lo
cual repercute de manera directa en la generación de mayor producción de bienes
exportables. A mayor exportación, mayor ingreso de divisas, justamente lo que más
necesita el país.
Bajar el gasto público: En relación con la propuesta número 2, bajar el gasto público incide directamente en la capacidad de poder bajar la tasa impositiva. La pregunta real es ¿Cómo hacerlo sin generar un daño a las estructuras dependiente de este gasto? Hay muchas formas de hacerlo, lo que sí, ya vimos cómo bajo la presidencia de Macri, el gradualismo terminó generando más efectos negativos que una política de shock. La corrección fiscal debe lograrse a partir de la disminución del gasto y una mayor eficiencia en el destino que se le da a los recursos. Para lograr esto, se puede comenzar aceptando que una vez finalice el DNU que congela las tarifas de electricidad y telecomunicaciones, estas tendrán que realizar una actualización de presos importantes. Seguramente, es de esperar que el estado quiera asistir con subsidios para que esto no impacte en el precio del consumidor, pero esto a largo plazo, genera mayores perjuicios. También es importante entender que se debe dejar de rescatar constantemente a empresas públicas deficitarias. Un claro ejemplo es Aerolíneas Argentinas, la cual se estima que este año presentará un balance negativo superior a los USD700 millones. Esta empresa hace años presenta perdidas, sin embargo, el gobierno argentino sigue firme en mantenerla vigente ¿La razón? La desconozco, ni siquiera es la aerolínea que presenta los pasajes más baratos en el mercado, por ende, no tiene una real razón la interferencia estatal en este sector. Otro punto para reducir el gasto público, es justamente, comenzar una reducción del empleo público ineficiente e innecesario. Según un informe de la fundación Libertad y Progreso, el número de empleados públicos creció de 2,6 millones en 2003 a 4,6 millones en 2015 y 4,7 millones en 2017 y es responsable de gran parte del gasto. "Mientras que el Gobierno nacional redujo durante la gestión Macri la planta en 30.000 agentes, el conjunto de provincias y municipios la incrementó en 102.000. Sin dudas es casi imposible poder soportar una tasa creciente del empleo público, siendo que el sector privado crea cada vez menos trabajos. Indudablemente todas estas reformas tendrán un costo social y político a corto plazo, sin embargo, hay que entender dos cosas: 1 - En ningún momento se propone realizar un abandono social. 2 - Sí no realizamos estos cambios, Argentina puede profundizar aún más su crisis y caer en su mayor crisis estructural. Argentina puede resolver sus problemas actuales y continuar su crecimiento para volver a ser lo que supo ser a inicios del siglo 20. Para eso, es necesario tener el valor político de aplicar las medidas necesarias, de lo contrario, seguiremos cayendo en un espiral de crisis y agonía.
*Director de Bull Market Brokers