El Central volvió a encender la aspiradora de pesos y el stock de Leliq y pases ya duplica el de diciembre
La entidad frenó la baja de tasas y el desarme de las letras para reabsorber parte de el $1,25 billón emitido para financiar el paquete de asistencia por la coronacrisis. Los pasivos remunerados alcanzaron los $2,3 billones a comienzos de julio
La fuerte emisión de pesos del Banco Central dirigida a financiar el paquete de asistencia para paliar la coronacrisis, en un contexto de caída de la recaudación y cierre de los mercados de crédito, llevó a la entidad que conduce Miguel Pesce a frenar el desarme de las Letras de Liquidez (Leliq), una de las marcas de la campaña de Alberto Fernández. Con el afán de reabsorber parte de la liquidez inyectada en la economía y aplacar las tensiones en el dólar paralelo, desde abril la autoridad monetaria detuvo la baja de tasas y volvió a permitirle a los bancos volcar los pesos de los depósitos a las Leliq y a los Pases. Así, el stock de pasivos remunerados del BCRA alcanzó los $2,3 billones a comienzos de julio, casi el doble del $1,2 billón existente al 10 de diciembre.
Sólo entre mayo y junio, el Central aspiró $876.000 millones por sobre el monto de Leliq y Pases que vencía. El objetivo fue reabsorber buena parte del "exceso de liquidez" para evitar una mayor ampliación de la brecha cambiaria, con un contado con liqui consolidado arriba de los $100. Es que desde la llegada de la pandemia al país la entidad asistió con más de $1,25 billón al Tesoro entre adelantos transitorios y giro de utilidades, es decir, unos 4 puntos del PBI.
Con la emisión como principal fuente de financiamiento, esos fueron los recursos utilizados para cubrir el rojo fiscal generado por la caída de la recaudación ante el parate de la actividad económica y el pago del IFE y el ATP entre otras políticas, que implicaron alrededor de 3 puntos del PBI, un paquete modesto respecto de otros países aunque podría ampliarse en los próximos meses.
El BCRA paga hoy 38% anual a los bancos por las Leliq (el 10 de diciembre la tasa era del 63%) y estos a su vez pagan un piso de 30% a los depositantes por los plazos fijos. Esta dinámica genera un círculo vicioso, que el Gobierno se propone modificar en la pospandemia a través del desarme del stock de estos instrumentos cuando la situación de emergencia se estabilice, según fuentes de Economía. Es que, así, las entidades financieras acumulan ganancias sin arriesgarse a prestarle al sector privado.
Para ello, el Palacio de Hacienda sostiene que una de las claves es consolidar la normalización del mercado de deuda en pesos para, además de refinanciar los vencimientos en moneda local como logró en los últimos meses, canalizar por esa vía parte de la absorción de liquidez y, de esa forma, darle oxígeno al Central para retomar el desarme de las Leliq y redirigir parte de esos pesos al crédito productivo, como herramienta para la reactivación tras la caída histórica de la economía.
Una tarea desafiante que tendrá como contratendencia la continuidad de la emisión para afrontar las medidas económicas y sociales, si es que el Central pretende continuar con la "prudencia monetaria".