La Generación Z se hace adulta: cambio de hábitos y ajustes en el consumo

El 30% de los jóvenes de entre 18 y 28 años toma decisiones financieras para obtener independencia económica, según estudios del Bank of America

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Convertirse en adulto está saliendo más caro que lo previsto. La Generación Z, integrada por jóvenes de entre 18 y 28 años, comienza a ajustar su comportamiento financiero con el objetivo de enfrentar un contexto que combina costos crecientes, ingresos limitados y un futuro laboral desafiante. Dos informes recientes del Bank of America confirmaron esta tendencia y revelaron profundos cambios en los hábitos de consumo y ahorro de los centennials.

Uno de los informes, elaborado por el programa Mejores Hábitos Financieros® 2025, muestra que el 72% de los encuestados tomó medidas concretas en los últimos doce meses para mejorar su salud financiera, más de la mitad (51%) decidió ahorrar dinero de forma regular y el 24% priorizó el pago de sus deudas. A su vez, casi dos tercios (64%) redujo sus gastos cotidianos: el 41% recortó sus salidas a comer y el 23% optó por comprar en supermercados más económicos.

Este giro hacia la austeridad no responde solo a un cambio de mentalidad. El 51% de los encuestados reconoció que el elevado costo de vida obstaculiza sus metas financieras y el 35% considera que los gastos mensuales son más altos de lo imaginado, especialmente en ítems como alimentos (63%), alquiler y servicios (47%) y salidas (42%). En la práctica, esto implica una presión constante que obliga a repensar prioridades y planificar con más detalle.

A pesar de estos obstáculos, la generación más joven intenta sostener su independencia financiera. El porcentaje que recibe ayuda económica familiar bajó del 46% al 39% en un año. También cayó la cantidad de dinero recibido: solo el 22% obtiene más de USD1.000 mensuales de sus familias, frente al 32% del año anterior. La mayoría (54%) recibe menos de USD500.

El escenario es complejo. El (53%) de los centennials admite que no gana lo suficiente para llevar el estilo de vida que desea. La dificultad para generar ingresos impide que muchos puedan ahorrar de forma constante: el 55% no cuenta con reservas suficientes para cubrir tres meses de gastos en caso de emergencia. Esta situación expone una fragilidad estructural frente a hechos imprevistos, incluso entre quienes trabajan o estudian.

Ahorrar para la jubilación representa un desafío aún mayor. Si bien el 42% ve ese tipo de ahorro como un símbolo de independencia financiera, solo el 25% realizó el año pasado aportes a cuentas previsionales. Y apenas el 21% invirtió en el mercado de valores, aunque esta última cifra refleja un leve repunte frente a años previos. El estudio también destaca que el acceso temprano a herramientas de inversión se percibe como un diferencial de clase y un objetivo lejano para buena parte de este grupo. No obstante, la Generación Z busca mantener ciertos placeres. El 57% se da algún "gustito" al menos una vez por semana, como forma de celebrar logros o enfrentar jornadas difíciles. El problema es que estos gastos no planificados terminan por desbalancear el presupuesto, según indicó un 59%. Este fenómeno revela una tensión entre el deseo de bienestar inmediato y la necesidad de sostener un equilibrio financiero.

El peso del estrés financiero

La presión económica impacta en la salud mental. Un tercio de los centennials (33%) se siente estresado debido a su situación financiera y más de la mitad (52%) identifica la inestabilidad económica como la principal causa. En respuesta, el 90% intenta tomar el control: revisa saldos bancarios (69%), elabora presupuestos (64%) y adelanta pagos (46%).

Pero no todos logran reaccionar de manera positiva. El 33% reconoce que, cuando se siente estresado, evita pensar en su economía o toma decisiones financieras poco prudentes. El 30% opta por comprar algo para aliviar la tensión, incluso sabiendo que eso puede empeorar su situación. La psicología del consumo impulsivo, que encuentra terreno fértil en contextos de ansiedad, se torna una trampa difícil de esquivar para este segmento.

A pesar de estas dificultades, el informe destaca algunos aspectos positivos. El 66% de los jóvenes aseguró no sentirse presionado por sus amistades para gastar más de lo que puede, ya que el 42% se muestra cómodo rechazando invitaciones sociales por motivos económicos. Esta sinceridad también se traslada al plano romántico: el 78% considera que la responsabilidad financiera es un valor fundamental al momento de elegir una pareja. De hecho, más de la mitad de los hombres (53%) y las mujeres (54%) no gasta nada en citas románticas.

Influencia que crece

Un segundo informe del Bank of America, titulado Gen Z: A new economic force, proyecta que la generación Z se convertirá en la más rica del mundo hacia 2040. El estudio estima que para 2030 acumulará ingresos globales por USD36 billones y que la cifra se duplicará a USD74 billones en los siguientes diez años.

El informe advierte que este grupo ya presenta un patrón de consumo intenso. De acuerdo con los datos agregados de tarjetas tanto de crédito como de débito del banco, los centennials gastan más que el promedio en rubros como entretenimiento, viajes y salidas a comer. En términos interanuales, el gasto en entretenimiento creció un 25,5% y el de viajes un 13,8% sobre la media móvil de seis meses. En cuanto a los gastos esenciales, como alquiler y cuidado de niños, también superan los niveles del resto de la población.

Sin embargo, la Generación Z enfrenta un problema estructural: sus ingresos promedio no alcanzan para cubrir sus gastos mensuales. Gastan casi el doble de lo que tienen ahorrado y ajustan su estilo de vida para compensarlo. La estrategia más común consiste en recortar salidas o actividades sociales, aunque esto sólo ofrece alivio temporal.

Además, si bien accedieron a más educación que generaciones anteriores, los centennials no logran estabilizarse en el mercado laboral. En febrero de 2025, el desempleo interanual para este grupo subió más del 9%. El número de hogares de la Generación Z que recibe asistencia por desempleo se incrementó un 32% frente al año anterior y se ubica por encima del promedio histórico, según los saldos en cuentas de depósito del Bank of America.

El informe también sugiere que, a pesar de los desafíos actuales, esta generación tiene la oportunidad de redefinir la manera en que se gestiona el dinero. La combinación de tecnología, acceso a información financiera y una mayor conciencia sobre los riesgos podría traducirse en hábitos más sostenibles si logran cerrar la brecha entre lo que desean y lo que pueden costear.

Mirada a futuro

Si bien el presente es desafiante, los estudios del Bank of America coinciden en que la Generación Z tiene potencial para adquirir un rol relevante en la economía global, aunque para lograrlo deberá cerrar la brecha entre sus patrones de consumo y su capacidad real de ingresos.

La toma de conciencia ya comenzó. Los jóvenes reconocen la necesidad de planificar, ahorrar y manejar con mayor disciplina sus finanzas. De su capacidad para sostener estas decisiones dependerá no solo su bienestar futuro sino también el perfil económico global de las próximas décadas.

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