Construyeron el edificio más grande del mundo con una impresora 3D y batieron un récord
La obra, levantada en Dubái, no es solo una proeza de ingeniería; es el anticipo de una revolución que promete abaratar costos, reducir el impacto ambiental y cambiar para siempre la industria de la construcción.
Olvídese de los ladrillos, las grúas y los ejércitos de obreros. El edificio de oficinas más grande del mundo impreso en 3D se levantó en Dubái con una sola máquina gigante que depositaba, capa por capa, una mezcla de cemento especial. La estructura de dos pisos y 641 metros cuadrados no solo ha entrado en el libro de los Récords Guinness, sino que marca un punto de inflexión para una de las industrias más antiguas del mundo.
El proyecto fue completado en un tiempo significativamente menor al de una construcción tradicional, requirió solo 15 personas para supervisar la impresión y generó un 60% menos de residuos. "Estamos presenciando el nacimiento de una nueva era en la construcción", afirmó el director del proyecto. "Lo que antes era ciencia ficción, hoy es una realidad comercialmente viable que nos permite crear estructuras complejas de forma más rápida, barata y sostenible".
La impresión 3D, o "construcción aditiva", está dejando de ser una tecnología de nicho para convertirse en una de las mayores disrupciones del sector. Su potencial es inmenso: permite una libertad de diseño casi total, optimiza el uso de materiales al milímetro y reduce drásticamente los plazos de entrega y los accidentes laborales.
Para el arquitecto y experto en tecnologías constructivas, Julián Ferreyra, este récord es un "cambio de juego". "La construcción ha sido una de las industrias más reacias a la digitalización. La impresión 3D la obliga a modernizarse. Estamos hablando de integrar el diseño por software, la robótica y la ciencia de materiales de una forma nunca antes vista". Empresas de todo el mundo ya están utilizando esta tecnología para crear desde viviendas sociales hasta bases para futuras misiones en Marte.
Más allá de la proeza técnica, la mayor promesa de la impresión 3D es social. Según Naciones Unidas, cerca de 1.600 millones de personas en el mundo carecen de una vivienda adecuada. La capacidad de construir casas de forma rápida y a bajo costo podría ser una herramienta fundamental para abordar esta crisis.
"Imaginemos poder desplegar una de estas impresoras en una zona afectada por un desastre natural y levantar refugios en cuestión de días, o construir barrios enteros de viviendas asequibles en una fracción del tiempo y el costo", reflexiona Ferreyra. El edificio récord de Dubái es mucho más que una simple oficina; es la prueba de que la tecnología puede, literalmente, construir las bases de un futuro más equitativo y sostenible. La casa del futuro no está por venir; se está imprimiendo ahora.