Industriales nacionales en alerta: piden igualdad de condiciones para competir
La industria nacional preocupada frente a la aprobación de la Ley de Bases y la posible implementación del Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI)
La Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL) se esperanzaba a fin del 2023 con la idea de crecer un 40% en los próximos dos años. Con las actuales condiciones ya despidieron al 2% del personal por una caída del 22% en la actividad y reclaman que se igualen las condiciones para la industria nacional porque si se aprueba la Ley de Bases, que incluye la ejecución del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) vendrán cierres de empresas y despidos masivos.
El sector representa a más de 2000 empresas que generan 75.000 empleos y exportan a 60 países. Reúne a cuatro sectores: electrónica, electromecánica de baja tensión, energía y la luminotécnica. El 90% de las empresas que integran la cámara son Pymes.
Venían de años en el que el empleo en todos sus sectores crecían y generaban empleos de calidad. “Nuestras empresas poseen una alta productividad y somos generadoras de empleo de calidad muy superior a la media. Queremos estar dentro de la cadena productiva del país y que nuestras PyMES recuperen rentabilidad para poder invertir y potenciar las herramientas que vienen del Estado. Es un momento decisivo y estamos convencidos que sin industria no hay nación", decía a BAE Negocios a fin del año pasado, José Tamborenea el presidente de CADIEEL.
A días de la votación de la Ley Bases, diferentes sectores de la industria nacional piden igualdad de condiciones para poder competir. Lo que más genera controversia en el ámbito industrial es la ejecución del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) que le concede grandes beneficios a empresas extranjeras que invierten más de 200 millones de dólares en el país.
"El régimen de incentivos que tendrá cualquier empresa que invierta 200 millones de dólares, si se aprueba, atenta contra la industria nacional. Se reduce en un 10% el impuesto a las ganancias, le permitirán retirar utilidades despúes del tercer año, no paga tasa de derecho de importación de ningún producto que ingrese, incluso insumos. Si se aprueba no pagarán ni tasa de estadística, ni impuesto país que nosotros pagamos sobre los insumos para poder fabricar, ni ingresos brutos a la provincia, ni tasa de seguridad e higiene. Y encima ante cualquier disputa se tendrá que dirimir en el CIADI. Si se aprueba es una sentencia de muerte para muchas de las Pymes argentinas que van a tener que tributar esos impuestos que otros son pagan. No sabemos que como paso en diputados sin que se discuta”, señaló el principal directivo de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas.
El pedido concreto es que se igualen las condiciones para que la industria nacional, que cumple con los más altos estándares internacionales, pueda competir. El titular de CADIEEL, expresó: “Estas medidas atentan contra la competitividad y la igualdad de condiciones para participar en los mercados”.
Una vez más se plantea el dilema de beneficiara importadores vs industria nacional. “La industria nacional devuelve al Estado la contribución de impuestos directa e indirectamente, ya sea por la generación del empleo calificado a nivel local, el consumo interno que promueve y, por lo tanto, el crecimiento económico del país. Es importante fomentar la apertura de los mercados, no sólo para la empresa exportadora sino también para la importadora, pero esto sólo puede darse equiparando las condiciones de juego. El gran importador se ve beneficiado y el productor argentino pierde competitividad, generándose la baja del consumo interno, pérdidas en el poder adquisitivo, y desempleo, sin contrapartida en recaudación”.
Se pide que el RIGI que se desea implementar, no impacte de manera agresiva a la industria nacional. El sector enumeró: “desestimar la importación de bienes de capitales usados y el flujo de ingreso de bienes, insumos, partes y piezas con beneficios durante los 30 años que establece el régimen; establecer un piso mínimo y metas progresivas de integración local de los bienes y servicios importados, incluyendo a su vez el desarrollo local de actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) para el cumplimiento. Esto va de la mano con que en un país donde se importa sin impulsar la industria nacional a partir del desarrollo de maquinarías y tecnologías que le permitan competir con los insumos importados, se dificulta el crecimiento de la industria nacional y, en consecuencia, de los habitantes que se pueden ver beneficiados con el ciclo productivo económico que generan”.
La radiografía de este sector está en alerta roja. “Cómo vamos a competir ya de por si estamos en un momento crítico, nos caímos un 22% y seguimos en caída, todavía no encontramos el piso y si seguimos así en los próximos 60 días habrá despidos masivos. Todo lo relacionado al alumbrado público cayó un 80%, la capacidad instalada la tengo al 10%, la gente va a la empresa a desayunar, tomar mate y jugar al truco. No podemos seguir así por la falta de ventas y trabajo. En la industria metalúrgica hubo más de 6.000 despidos en Acindar, Mabe, Drean y Fate, entre otras”, explicó el titular de Cadieel.