Entre reformas y pactos de silencio, empezó el cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco
El cónclave elige nuevo Papa en el Vaticano, en el medio de estrictas medidas de seguridad. Qué significa el humo blanco y negro y de qué está hecho
La cuenta regresiva terminó y los 133 cardenales están listos para ingresar a la Capilla Sixtina y comenzar la “rosca” más secreta de la humanidad: esa que da como resultado el nombre de la próxima persona que lidere a la Iglesia Católica.
Celebrada la misa protocolar en la basílica de San Pedro, todos los cardenales habilitados para votar prestan juramento de confidencialidad, así como todo el personal ajeno a la votación, como la Guardia Suiza, el cuerpo médico y secretarios.
Según informó el portal del Estado de la Ciudad del Vaticano, Vatican State, hubo más de 60 personas que estuvieron trabajando para acondicionar la Capilla Sixtina y las 200 habitaciones de todos los cardenales electores en Santa Marta. El personal contó con carpinteros, electricistas, montaderos, técnicos de climatización, herreros, floristas y personal de limpieza. Este plan de ajuste en la infraestructura vaticana incluyó la colocación de la chimenea para la fumata que comunicará la elección (o no) del nuevo Papa: todo depende del color del humo.
Además de la Guardia Suiza, cuerpo médico y secretarios, también van a estar presentes en la votación al menos 12 personas con diferentes oficios como electricistas, climatizadores y floristas, que también prestaron juramento de confidencialidad y trabajarán sin contacto exterior.
Las votaciones dentro del cónclave son estrictamente secretas. Cada cardenal deposita su papel con el nombre del candidato elegido escrito. Luego, se lee cada uno de ellos para determinar la cantidad de sufragios que obtuvo cada cardenal y las papeletas se prenden fuego en una hoguera especial. El mecanismo se repite dos veces a la mañana y dos veces a la tarde.
El ganador debe obtener dos tercios de los votos obtenidos en la Capilla Sixtina y el humo blanco saldrá volando de a chimenea del Vaticano. Consumada la elección del cónclave, el nuevo Papa se dirige a la “sala de las lágrimas” para cambiar sus ropas de cardenal por las de Sumo Pontífice. Es conocido popularmente por ser el lugar en donde los hombres suelen llorar por la emoción que supone convertirse en el nuevo líder de la Iglesia Católica. Luego, es el cardenal protodiácono, Dominique Mamberti, quien comunique el clásico “Habemus Papam” frente a la plaza San Pedro.
De qué está hecho el humo negro y el blanco que anuncia un nuevo Papa en el VaticanoEn el medio del proceso de selección, el cónclave se mantiene comunicado con el exterior a través de la chimenea del Vaticano. Al estar tan aislados, los cardenales solo tienen el color del humo para mantener actualizados a los fieles y al mundo entero: el humo negro significa que todavía no se llegó a un nuevo acuerdo para elegir al nuevo Papa. Sin embargo, si el humo es blanco, quiere decir que hay un nuevo líder que será presentado pronto.
La fumata se produce quemando las papeletas, apuntes y documentos de votación en una estufa instalada en la Capilla Sixtina, junto a algunas sustancias que producen el humo negro o el blanco. Para producir la fumata negra, se utiliza una mezcla de perclorato de potasio, antraceno y azufre. En cambio, para la fumata blanca, se emplean clorato de potasio, lactosa y colofonia, una resina natural.
La estufa que se usa para quemar las papeletas de votación es la misma desde 1939. En ella están grabadas las fechas de algunos cónclaves históricos. En 2005 se sumó una segunda estufa, especialmente diseñada para quemar las sustancias que generan el humo con color. Ambas estufas están conectadas al mismo conducto, que a su vez lleva el humo hasta la chimenea de la Capilla Sixtina. Para asegurar que el humo salga de forma visible, el sistema está equipado con resistencias eléctricas y un ventilador que impulsa la salida.