Santa Fe abre una nueva etapa en la campaña que obliga a todos los candidatos a recalcular

El peso del uso de la boleta única en el distrito, irrepetible en las PASO nacionales, permitió una elasticidad en el voto que matiza interpretaciones apresuradas sobre los resultados.

Gabriel Buttazzoni

Las primarias santafesinas no dejaron dudas en torno a ganadores y perdedores. De la mano del radical Maximiliano Pullaro, Horacio Rodríguez Larreta pegó un pleno en una mesa en la que su rival interna, Patricia Bullrich, parecía tener muchas más fichas repartidas. El impacto a futuro de la sorpresiva elección del domingo es imposible de graduar. Ni a favor de Rodríguez Larreta ni en contra de Bullrich o Sergio Massa, que se encontró con un peronismo ampliamente perdidoso, en tercer distrito del país, a un mes de las PASO nacionales. Sin embargo, algunos pliegues de los comicios santafesinos permiten matizar las conclusiones apresuradas de la enorme brecha del domingo.

El electorado santafesino mostró una elasticidad poco común en el país. Atribuible, en buena medida, al uso reiterado del sistema de boleta única y a su recepción por parte del electorado. Varios ejemplos de este proceder son reconocibles en las elecciones de días atrás. En principio, el triunfo de la versión local de Juntos por el Cambio sugiere un castigo a la gestión del gobernador Omar Perotti al frente de la Casa Gris.

El mandatario de la provincia que, otro dato diferenciador del distrito, no tiene reelección para sus gobernadores, se presentó como precandidato a diputado provincial. En ese rol, encabezó la lista más votada, no ya del Frente de Todos local sino de toda la elección. Su performance deja más expuestos a los candidatos a gobernador: Marcelo Lewandowski, Marcos Cleri, Eduardo Toniolli y Leandro Busatto. También para diputados, la oposición logró una amplia diferencia sumando todas sus listas. Pero el mandatario saliente tiene buenos argumentos para contestar cuando lo quieran hacer cargo de la debacle. A la vez, los referentes nacionales del oficialismo debieran tomar en cuenta estos números para analizar las futuras apuestas de campaña.

De igual modo, la realidad provincial suma particularidades a la supuesta aparición hegemónica de una nueva mayoría en la provincia. Puertas para adentro es, al menos, mucho menos lineal. Así, en Rosario el intendente Pablo Javkin se impuso en la interna a pesar de haber jugado para la candidatura de Carolina Losada, desplazando al postulante de Pullaro, Miguel Ángel Tessandori.

Mucho más notoria fue la paradoja en Santa Fe capital, donde el intendente Emilio Jatón buscaba otro mandato de la mano de Pullaro, pero perdió con  Juan Pablo Poletti, que superó por más de 20 mil votos a Losada en esa ciudad. "Si gano la gobernación voy a vivir en Santa Fe", prometió tiempo atrás Losada, casi como una concesión. El peso de esos dichos tal vez no hayan sido aun correctamente ponderados al evaluar su derrota.

A la luz de los números, Losada es mucho más perdedora que Pullaro ganador en Santa Fe. Larreta lo capitaliza y, sobre todo, Bullrich lo sufre, ya que ella eligió el juego en el que JxC se manejó en la provincia. Los datos, sin embargo, no tienen por qué marcar una tendencia nacional.

Un último ejemplo (hay más) de cómo cambia el resultado cuando el sistema de boleta única se asienta en el electorado: para diputados provinciales, la actual legisladora Amalia Granata obtuvo más de 175 mil votos y su lista sólo fue superada en esa categoría por la de Perotti. Su espacio, Unite por la Libertad y la Dignidad, ni siquiera tenía postulante a gobernador.

En las PASO del 13 de agosto no habrá boleta única en lo referente a cargos nacionales. En pleno inverno, el peso de la sábana hace imposible semejantes cruces. Como sea, Santa Fe inauguró una nueva etapa en el año electoral y todos deberán recalcular sus estrategias.

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