Festival de Rotterdam 2022: diagnóstico para una temporada ambigua
El inicio del Festival Internacional de Cine de Rotterdam, uno de los encuentros de cine "nuevo" más importantes del mundo, marca las ambigüedades y contramarchas de un mundo todavía herido y temeroso por la pandemia.
Con el prestigioso Festival Internacional de Cine de Rotterdam (conocido por sus siglas, IFFR) se abre formalmente la temporada de festivales 2022 que promete, nuevamente, ser incierta y accidentada. El IFFR es un evento caracterizado por el riesgo, la búsqueda, la especial atención puesta sobre lo nuevo, lo disruptivo, lo experimental y las vanguardias. Pero también por una dinámica organizativa ágil y estricta a la vez, que siempre ha logrado que el ámbito de la libertad y el caos se relacionen con lo creativo, mas no con el funcionamiento de la muestra. De allí que sea necesario mencionar la anomalía 2022: el 15 de diciembre de 2021 se anunciaba el título que abriría el programa del festival, que contaría con proyecciones, eventos e instalaciones presenciales en Rotterdam.Se sostenía que la 51° edición se adaptaría a las últimas regulaciones y se informaba que la película de apertura sería Along the way, de la directora local Mijke de Jong. Se aclaraba además que prensa e invitados podrían desarrollar sus actividades en la ciudad, mientras que los encuentros de la industria Cine Mart y Rotterdam Lab se llevarían a cabo de manera virtual.
Pero el 22 de diciembre el cambio de rumbo fue rotundo. Ese día se anunció que la 51° edición del IFFR sería totalmente on line "en respuesta a la creciente preocupación por la situación del COVID-19 y al lockdown dispuesto en los Países Bajos" desde el 19 de diciembre de 2021 hasta (al menos) el 14 de enero de 2022. Cabe decir que la medida se tomó no por la situación ligada a la pandemia sino por la preocupación generada por ella, y que el cierre dispuesto se mantiene hasta el presente en lo que hace a "actividades no esenciales".
El anuncio era claro en un punto que no puede desconocerse y caracteriza la dinámica de cualquier evento cultural de estas dimensiones: hay un tiempo límite para tomar decisiones, lo que implica realizar una "apuesta" respecto de un futuro incierto. Tomando en consideración la fecha establecida primigeniamente para el fin del lockdown, se afirmaba que "aunque el 14 de enero de 2022 la situación cambiara para mejor, la escala del festival no permite una transición de último minuto a una versión presencial".
Así, hasta la premier mundial de la película originalmente prevista para la apertura se pospuso y se anunció que la que hoy finalmente podrá verse es Please baby please de la música y cineasta Amanda Kramer (de quien también hay una retrospectiva). La cantidad de películas accesibles de manera virtual hasta el 6 de febrero para el público en Holanda será ciertamente acotada (el número anunciado es 52), pero para la prensa y la industria la oferta es más amplia. Se nota en la selección la intención de mantener todas las secciones y un particular acento en lo nuevo, las óperas primas, los formatos anómalos. La parte de la muestra que hacía foco en películas que ya pasaron por otros festivales es donde se advierte una merma más evidente. Así y todo, varias películas de la última edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata podrán verse en el IFFR, como las premiadas Hit the road, Quién lo impide y Eles transportan a morte. Además también habrá posibilidad de disfrutar a las últimas realizaciones de directores consagrados como Terence Davies (Benediction), Takashi Miike (The mole song: final) y Mathieu Amalric (Hold me tight), que dará una de las clases magistrales previstas.
Las películas accesibles para el público, con geolocalización reducida a los Países Bajos, tendrán un costo de 8,5 euros (24 hs de alquiler). Sin embargo, las clases magistrales (a la citada se suman las de las directoras Amanda Kramer y Rachel Lang y el director de fotografía tailandés Sayombhu Mukdeeprom) sí van a poder ser vistas en todo el mundo en la página iffr.com.