La tregua acordada en Buenos Aires resonó fuerte en Wall Street

Trump, Xi y los mercados, optimistas con lo que podría ser el principio del fin de la guerra comercial

BAE Negocios

Los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jiping, se mostraron hoy optimistas después de la tregua que sellaron en Buenos Aires el sábado por la noche, un acuerdo que ya tuvo su primer resultado concreto: una subida marcada de los principales índices en Wall Street. 

Pese a que las tensiones de fondo aún persisten, el nuevo clima entre los líderes de las dos potencias económicas más grandes del mundo tuvo un primer resultado concreto en Wall Street, que abrió hoy con fuertes ganancias y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, marcó una de las mayores subidas de los últimos tiempos y trajo un poco de tranquilidad a los inversores internacionales, que aún presionan para un acuerdo definitivo, que alejé realmente el fantasma de una guerra comercial. 

La Bolsa de Nueva York había ya avanzado de manera importante la semana pasada, respondiendo con optimismo a los avances en las negociaciones sino-estadounidenses y beneficiándose de un ligero cambio de tono de las autoridades de la Reserva Federal: el Dow Jones (+5,16%) había registrado su mayor crecimiento semanal desde 2016, y el Nasdaq (+5,64%) y el S&P 500 (+4,85%) desde 2011. 

My meeting in Argentina with President Xi of China was an extraordinary one. Relations with China have taken a BIG leap forward! Very good things will happen. We are dealing from great strength, but China likewise has much to gain if and when a deal is completed. Level the field!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 3 de diciembre de 2018

"¡La relaciones con China dieron un gran salto adelante! Muy buenas cosas van a ocurrir. Estamos negociando desde una gran fortaleza, pero China también tiene mucho que ganar si y cuando el acuerdo se complete. ¡Equilibremos el campo de juego!", prometió Trump en su cuenta de Twitter.

"El Presidente Xi y yo tenemos una relación muy fuerte y personal. Él y yo somos las únicas dos personas que pueden lograr un cambio masivo y muy positivo, en el comercio y mucho más allá, entre nuestras dos grandes naciones", resaltó apenas dos días después de la cumbre bilateral en la que sellaron un acuerdo para interrumpir por tres meses la escalada de aranceles que comenzó Trump a mediados de año. 

Tan optimista quedó el mandatario estadounidense después de la cena en Buenos Aires, que ya habla de un posible acuerdo con China y Rusia para frenar la otra escalada que preocupa al mundo, la militar. 

"Estoy seguro de que, en algún momento del futuro, el presidente Xi Jimping y yo, junto con el presidente (Vladimir) Putin, empezaremos a hablar de un freno significativo de lo que se convirtió en una carrera armamentista enorme e incontrolable", aseguró en su Twitter.

Desde Panamá, su anteúltima parada en la gira por Europa y América latina, Xi volvió a prometer que peleará contra "el proteccionismo" y por una economía global "abierta", pero evitó mencionar a Estados Unidos o a Trump. 

En la conferencia de prensa conjunta con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, el mandatario chino ratificó su rol como nuevo líder mundial del libre comercio y se comprometió a "enfrentar articuladamente los retos del proteccionismo, promover la liberación del comercio y las inversiones e impulsar la construcción de una economía mundial abierta".

La historia de un conflicto

Esta guerra comenzó en julio pasado cuando Estados Unidos impuso aranceles a productos chinos por valor de 250.000 millones de dólares.

Más tarde, Trump amenazó con aplicar medidas similares por otros 267.000 millones, lo que superaría el valor de las compras a China, que en 2017 alcanzaron un monto de 506.000 millones de dólares.

Como represalia, China aplicó aranceles a productos estadounidenses por más de 60.000 millones de dólares, casi la mitad de los 130.000 millones que costaron sus compras a Estados Unidos el año pasado.

El acuerdo sellado el sábado pasado suspendió por 90 días la decisión norteamericana de aumentar de 10% a 25% los aranceles a la importación de cientos de productos chinos.

Pese a este avance, las tensiones de fondo aún persisten. 

Trump acusa a China de robar tecnología estadounidense y le exige abrir más su mercado a los productos de Estados Unidos y poner fin a su exigencia de que las compañías extranjeras se asocien con compañías chinas para operar.

El presidente republicano ha deplorado hasta el cansancio el enorme déficit comercial de su país con China, que el año pasado llegó a los 336.000 millones de dólares, y reclama que Beijing deje flotar su moneda para permitir una esperable apreciación del yuan.

China se niega porque con un yuan artificialmente devaluado obtiene grandes ventajas competitivas respecto a Estados Unidos.

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