Macri se pone el traje de Presidente y de candidato al mismo tiempo
Pidió más diálogo en medio de un escenario político y económico cada vez más complicado
A 59 días de las elecciones, Mauricio Macri buscó llevar tranquilidad a los mercados en un mensaje dirigido a la oposición, en especial a Alberto Fernández, el rival más duro de enfrentar después de haber perdido por una diferencia irremontable de 15 puntos.
Pese a que el Gobierno apuntó a un discurso de diálogo y paz para evitar “otro día negro”, sigue preocupado por la contienda electoral a pocas horas de haber anunciado un paquete de medidas de reestructuración de la deuda. Nuevamente volvió a poner en el foco de los responsables de la crisis en terceros. En esta caso, Macri dirigió los misiles de la “incertidumbre política” a las PASO, un sistema al que consideró que “está mal diseñado” por lo que provocó “la crisis que estamos viviendo”.
El macrismo ya había culpado a “los votantes” por la estampida del dólar el día posterior a las internas del 11 de agosto. En la misma línea de instalar el miedo económico como libreto, Macri insistió que la incertidumbre “afecta al bolsillo de los argentinos”.
No hubo mención específica a ningún líder de la oposición, aunque se entendió que el mensaje estaba dirigido al candidato a presidente del Frente de Todos. “Nunca depende sólo de un Gobierno”, insistió en un acto en los talleres de los astilleros Tandanor.
Desde el resultado dramático de las PASO, la Casa Rosada sintió el “batacazo” con una inestabilidad política y económica que no logra revertir. La visita de la misión del FMI y las especulaciones de “un vacío de poder”, llevaron al oficialismo a articular nuevas medidas para "reducir el riesgo” económico, aunque se entiende que todas las medidas anunciadas tiene un tono electoralista ya que fueron tomadas después de perder las elecciones.
El cambio de actitud de Macri de decir que “se hace cargo de lo que está ocurriendo” más allá “de cualquier especulación personal” tiene que ver con la contienda electoral. No deja de lado al candidato. Se pone el traje de Presidente y de candidato al mismo tiempo. Rivaliza con la oposición al hablar de la culpa de las PASO, una reforma diseñada por el kirchnerismo. Lanzó promesas como que están “focalizados en reducir el impacto de la inflación” y que "llevará calma" a la población.
Las palabras presidenciales estuvieron dirigidas a los sectores opositores al reclamar "una necesidad de diálogo". Un diálogo necesario de enfrentar en el Congreso para la aprobación de los proyectos sobre la extensión de los vencimientos de deuda. Por eso pidió colaboración para la “institucionalidad democrática”, “sin generar miedo ni descontento en un clima de paz”. “Parece difícil generar consensos. Cuanto más dialoguemos, más calma y serenidad vamos a llevar a los argentinos”, auguró el mandatario en un escenario político y económico que cada vez se le hace más difícil.