Un chatbot podría ser la respuesta para combatir la desinformación y las teorías conspirativas
La inteligencia artificial es capaz de combatir la desinformación con un éxito significativo, según las investigaciones
A través de estudios recientes, científicos demostraron como es posible que los chatbots de inteligencia artificial (IA) puedan ser una herramienta eficaz para reducir las creencias en teorías conspirativas, incluso más eficientes que un ser humano.
Cómo combatir con éxito la desinformación
Investigadores del MIT y otras instituciones usaron el modelo GPT-4 Turbo para dialogar con más de 2.000 personas que creían en diferentes teorías conspirativas, como el fraude electoral en EE.UU. o teorías sobre la COVID-19. Los participantes describieron en detalle sus creencias, lo que permitió al chatbot generar respuestas personalizadas, adaptadas a los argumentos individuales. A través de diálogos de poco más de ocho minutos, el chatbot consiguió reducir las creencias en estas teorías en un promedio del 20%.
David Rand, del MIT, destacó que, aunque las teorías conspirativas suelen ser resistentes a la evidencia factual, los resultados de la investigación mostraron que cuando las respuestas son personalizadas y están bien fundamentadas, es posible desafiar y cambiar estas creencias. Este enfoque se apoya en el acceso a grandes volúmenes de información precisa, algo que la IA puede manejar a gran escala.
En parte, el éxito del debunkbot se debe, según Van Prooijen, a que es "muy educado", mientras que las conversaciones humanas sobre temas similares pueden volverse "acaloradas e irrespetuosas". Y mientras que a alguien podría preocuparle que sus amigos o familiares le juzgaran por modificar sus creencias, es imposible "perder la paciencia" ante un modelo de IA, añade.
Repercusiones
Uno de los hallazgos más significativos es que el efecto de las conversaciones con el chatbot fue duradero, manteniéndose estable incluso dos meses después de la interacción inicial. Además, los participantes no solo redujeron sus creencias, sino que también cambiaron su comportamiento en línea: reportaron estar más dispuestos a dejar de seguir a personas que promueven teorías conspirativas y a interactuar en conversaciones que desafiaban dichas creencias
Aunque es poco probable que los “conspiranoicos” se comprometan voluntariamente con debunkbot, Germani y Van Prooijen señalan que la IA podría reforzar las respuestas tecnológicas existentes. Muchas redes sociales ya cuentan con estrategias para detectar posibles informaciones erróneas, como la función Community Notes de X, y este nuevo modelo podría proporcionar información adicional para refutarlas.
La gente también podría utilizar debunkbot para comprobar de forma rápida y exhaustiva las nuevas afirmaciones que haya oído, cultivando un saludable nivel de escepticismo y haciendo menos probable que caigan en la madriguera de la desinformación en el futuro, señala Costello. "Casi se puede pensar en estos chatbots como una forma de higiene epistémica", explica, "como lavarse los dientes, pero para la mente".